PIEL
02:18, 17 March 2025Subí al piso sintiendo un nudo en el estómago. Las palabras de Pedro seguían dando vueltas en mi cabeza, el tono de su voz, la forma en que me miraba, como si realmente creyera que todavía había una oportunidad para nosotros. Pero no la había. No podía haberla. Yo estaba con Marc. Yo quería estar con Marc. ¿No?
Abrí la puerta del departamento y ahí estaba, sentado en el sofá, con las manos entrelazadas y una expresión dura en el rostro. Apenas crucé la puerta, levantó la mirada hacia mí.
"¿Bajaste a hablar con él?" preguntó directamente.
Cerré la puerta detrás de mí y me quedé en silencio por un momento, tratando de encontrar las palabras adecuadas.
"Sí", contesté finalmente. "Pero no significa nada".
Marc soltó una risa amarga y se levantó del sofá, caminando hacia la ventana.
"Claro. No significa nada", repitió, con sarcasmo en la voz. "Por eso te buscó después de sacar una canción sobre ti, por eso bajaste en cuanto te llamó, por eso sigues aquí intentando convencerme de que no hay nada".
"Marc..." me acerqué, pero él dio un paso atrás.
"¿Por qué bajaste, Ale? ¿Por qué no lo ignoraste?"
"Porque me necesitaba".
Marco se giró hacia mí, los ojos llenos de incredulidad.
"¿Te necesitaba? ¿Y tú qué? ¿Vas a estar disponible cada vez que él te necesite? ¿Cada vez que Pedro se sienta solo o vacío, vas a correr a salvarlo?"
"¡No es así!" exclamé, sintiendo el calor subir a mi cara. "Solo quería dejar las cosas claras con él".
"¿Y lo hiciste?" cruzó los brazos. "¿Le dejaste claro que estás conmigo? ¿Que ya no hay nada entre ustedes?"
Abrí la boca para responder, pero las palabras se quedaron atrapadas en mi garganta. Porque la verdad era que no estaba segura de haber cerrado esa puerta completamente. Pedro seguía ahí, ocupando espacio en mi cabeza, en mi corazón, en cada parte de mí que intentaba dejarlo ir.
"Ale..." Marco negó con la cabeza, la voz rota. "¿Ves? Ni siquiera puedes decirlo".
"Marc, lo estoy intentando. Te lo juro".
"No quiero que lo intentes", contestó él, con un tono frío. "Quiero que lo sientas. Quiero que estés segura de que estás conmigo y solo conmigo".
"Estoy contigo. ¡Te quiero a ti!"
"Pero también lo quieres a él".
Me quedé en silencio, sintiendo cómo las lágrimas me quemaban los ojos.
"No puedo apagar lo que sentí por Pedro de un día para otro", dije en voz baja. "Pero eso no significa que quiera volver con él".
Marco soltó un suspiro largo y se pasó una mano por el cabello, claramente frustrado.
"¿Entonces qué significa?"
"Que él fue importante para mí", contesté. "Pero ahora tú eres lo que importa. Yo quiero estar contigo, Marc".
"¿De verdad? ¿O solo porque él te hizo daño y ahora necesitas a alguien que te haga sentir segura?"
"No digas eso".
Se acercó, los ojos oscuros fijos en mí.
"¿Cómo puedo confiar en ti cuando en cualquier momento él puede aparecer y hacer que cambies de idea? ¿Cómo puedo competir con alguien a quien has amado tanto?"
"No tienes que competir con él".
"Claro que sí", contestó él con dureza. "Y él lo sabe. Sabe que todavía tiene poder sobre ti. ¿Sabes qué me jode más? Que él ni siquiera tiene que esforzarse. Aparece, te mira con esos ojitos y tú corres detrás de él como una niña perdida".
"¡Eso no es justo!" levanté la voz. "¡No sabes cómo fue para mí! ¡No sabes lo que tuve que pasar para salir de esa relación!"
"No, no lo sé", dijo Marc, la voz más baja. "Pero sí sé que sigues dejando que él te afecte. Y eso... eso me está matando, Ale".
"Marc, por favor..." me acerqué, colocando una mano en su brazo. "No quiero perderte por esto".
Él bajó la cabeza, respirando profundamente.
"¿Entonces qué vas a hacer?" preguntó, levantando la mirada hacia mí.
"Voy a dejar de priorizar a Pedro", dije con firmeza. "Si tú eres lo que quiero, entonces tengo que demostrarlo".
Me miró fijamente por un momento, evaluando mis palabras.
"¿Y si él vuelve a buscarte? ¿Y si te dice que todavía te ama?"
"No importa lo que él diga", contesté, con un nudo en la garganta. "Tú eres mi prioridad ahora. Tú eres lo que quiero".
Marc dejó escapar una risa suave, pero todavía había dolor en su mirada.
"No sé si puedo creerte".
"Pues tendrás que intentarlo", contesté. "Porque no quiero perderte".
Se quedó mirándome, y por un momento creí que iba a dar un paso atrás, que iba a darme la espalda y marcharse. Pero en lugar de eso, levantó una mano y me acarició la mejilla con el pulgar.
"Si haces esto..." dijo en voz baja. "Si decides que yo soy tu prioridad... entonces ya no hay vuelta atrás. No voy a ser el tipo que se quede a esperarte cuando Pedro vuelva a meterse en tu vida".
"Lo sé", susurré. "No te voy a decepcionar".
Marc asintió lentamente, todavía con duda en los ojos. Pero finalmente, inclinó la cabeza y me besó.
Su beso fue suave y tierno, pero también sentí ese aire de advertencia detrás de él. Esto era una oportunidad. No iba a haber una segunda.
Cuando se separó de mí, Marco me miró por última vez antes de dar un paso atrás.
"Entonces ya veremos", dijo. "Pero si vas a elegirme... hazlo bien, Ale".
Lo vi alejarse por el pasillo.
Martina entró al departamento apenas unos minutos después de que Marc se fue. Llevaba el pelo recogido en un moño alto, y traía una sudadera gris enorme que casi le llegaba a las rodillas. En cuanto cerró la puerta detrás de ella, me miró con una sonrisa divertida.
"¿Ese no era Marc caminando por el pasillo?" preguntó, levantando una ceja.
Me dejé caer en el sofá, soltando un suspiro. "Sí. Se acaba de ir".
Martina dejó caer su bolso en la mesa y se dejó caer a mi lado. "¿Y cómo os fue en la cita?"
Pasé una mano por mi cara, sintiendo el peso de la noche en mis hombros. "La cita estuvo bien. Pero después... Pedro apareció".
Martina abrió los ojos como platos. "¿Pedro? ¿Otra vez?"
Asentí lentamente. "Sí. Me llamó cuando estaba con Marc. Bajé a hablar con él".
Martina soltó un bufido. "Madre mía... ¿Y qué quería?"
"Decirme que me extraña, que aún me quiere, que deberíamos volver".
Martina dejó caer la cabeza hacia atrás contra el respaldo del sofá. "¡No puede ser! ¿Pero qué le pasa a ese tío? ¿No entiende lo que significa 'dar espacio'?"
"Pues aparentemente no".
"¿Y tú qué le dijiste?"
"Que no". Me pasé las manos por las rodillas, jugando con el borde de mis jeans. "Le dije que estoy con Marc ahora, que él es mi prioridad".
Martina me miró con los ojos entornados, evaluando mi expresión. "¿Y lo crees?"
"Sí". Lo dije rápido, demasiado rápido. Pero tenía que convencerme a mí misma de que era verdad. "Ya es hora de que cierre esa puerta con Pedro. Marc me hace bien. Me hace sentir segura".
Martina me miró por un segundo más y luego asintió lentamente. "Bien. Me alegra oírlo".
"Sí..." Me quedé en silencio por un momento, recordando la forma en que Pedro me había mirado esta noche, la intensidad en sus ojos, la forma en que su voz había temblado cuando dijo que me seguía queriendo. Y luego la forma en que Marc me miró después, la duda en sus ojos, el dolor en su voz.
Martina me observaba con atención. "Pero..."
Suspiré. "Pero Pedro y yo dijimos que intentaríamos ser amigos".
Martina se enderezó en el sofá. "¿Perdón?"
"Sí. Le dije que no podíamos volver, pero que podíamos ser amigos".
"¿Estás de coña?" Martina me miró como si hubiera perdido la cabeza. "Ale, ¿me estás diciendo que después de todo esto, después de todo lo que ha pasado entre ustedes, crees que puedes ser 'amiga' de Pedro?"
"Lo intentamos una vez", contesté débilmente.
"¿Y cómo terminó eso?"
Me quedé en silencio. Terminó con Pedro confesándome que me seguía queriendo. Terminó con él escribiendo una canción sobre mí. Terminó con Marc mirándome como si no supiera si podía confiar en mí.
Martina negó con la cabeza. "No, tía. No puedes ser amiga de Pedro. No funciona así. No después de todo lo que ha pasado entre ustedes".
"Pero no quiero perderlo completamente".
Martina me miró con una expresión seria. "Escúchame bien, Ale. Si quieres que Marc confíe en ti, si de verdad quieres dejar atrás a Pedro, tienes que soltarlo completamente. No puedes seguir con un pie en cada lado".
"Pero..."
"Nada de 'peros'", me interrumpió Martina. "Pedro todavía está colgado por ti. Y tú, por mucho que digas que quieres estar con Marc, todavía no has terminado de procesar lo que sentías por Pedro. Si sigues viéndole, si sigues abriendo la puerta para que entre en tu vida... solo vas a acabar haciéndole daño a Marc. Y a ti misma".
Me mordí el labio, sintiendo el peso de sus palabras.
"¿Entonces qué hago?"
"Lo cortas", dijo Martina directamente. "De raíz. Nada de mensajes, nada de quedar para tomar algo, nada de 'solo somos amigos'. Si de verdad quieres estar con Marc, Pedro tiene que salir de la ecuación".
"¿Y si no puedo hacerlo?"
Martina me miró con una sonrisa triste. "Entonces tendrás que decidir qué es lo que realmente quieres. Pero no puedes tener a los dos, Ale. No funciona así".
Me hundí en el sofá, sintiendo el peso de esa verdad sobre mis hombros. Sabía que Martina tenía razón. Pero cortar definitivamente a Pedro de mi vida... ¿Era algo que realmente estaba lista para hacer?
"¿Y Marc?" pregunté en voz baja, casi temiendo la respuesta.
Martina me miró con seriedad. "Marc ya te ha dado suficiente. Te está dando el beneficio de la duda, cosa que no muchas personas harían después de todo lo que ha pasado. Pero no va a esperar para siempre, Ale. Si realmente quieres estar con él, vas a tener que demostrarle que puede confiar en ti".
Me quedé en silencio, sintiendo cómo el nudo en mi estómago se hacía cada vez más grande.
"¿Y si lo arruino?"
Martina se inclinó hacia adelante, colocando una mano sobre la mía. "Entonces habrás perdido a alguien que realmente te quería. Pero también será culpa tuya por no soltar el pasado".
Asentí lentamente, dejando que sus palabras se asentaran en mi cabeza. Marc me estaba dando una oportunidad. Una oportunidad real. Y yo no podía permitirme desperdiciarla solo porque una parte de mí seguía enganchada al fantasma de lo que tuve con Pedro.
"¿Y si Pedro insiste?"
Martina soltó una risa sin humor. "Pedro va a insistir. Lo sabes. Pero si de verdad te importa Marc, tendrás que ser fuerte. Y tendrás que ser clara con Pedro. Nada de ambigüedades, nada de darle falsas esperanzas".
"Lo sé", murmuré.
Martina me miró durante un segundo más y luego se levantó. "Bueno, pues ya sabes lo que tienes que hacer".
Me levanté también, sintiendo mis piernas un poco inestables. "¿Y si... y si Pedro se enfada? ¿Si se aleja completamente?"
Martina me miró con una sonrisa comprensiva. "Pues entonces habrás hecho lo correcto".
Sentí un nudo en la garganta al imaginarme a Pedro alejándose definitivamente de mi vida. Parte de mí sabía que eso era lo mejor.
Pero otra parte, esa parte tonta y emocional que todavía lo amaba de alguna manera, sentía un vacío inmenso solo de pensarlo.
Martina me observó con atención y luego sonrió. "Venga, vamos a ver una serie o algo. Necesitas distraerte".
There are no comments yet. Log in to be the first to leave a review!

