Capitulo XXVI
08:05, 14 December 2022POV on:
Jungkook salió de la oficina de su madre y se fue rápido a su segundo destino: La casa de Lee Taemin.Estaba enterado de la fiesta de celebración que se estaba dando pero no contaba con que Jimin asistiría. No después de lo que sucedió hace tres días.
El menor le había pedido ayuda desesperadamente con lágrimas en los ojos ¿y ahora se iba de fiesta cómo si nada hubiese pasado? Jimin no estaba bien.
Cuando llegó tuvo suerte, fácilmente pudo entrar a la casa del diseñador. Prácticamente todo el mundo lo conocía, y no era una sorpresa que ambos hijos de los principales dueños asistieran a la fiesta, que estaba ofreciendo Taemin. Hoy se celebraba la terminación de los preparativos para uno de los últimos y más grandes desfiles de la empresa. Dos de las compañias más poderosas en Corea se estaban aliando, esto era un hecho histórico.
Jungkook rápidamente busco con la mirada a Jimin por todos lados, no lo encontraba. El lugar era tan malditamente grande y estaba lleno de gente. Recorrió todos los pasillos tan rápido como pudo, pero no lo vió. Subió al primer piso, y comenzó a entrar cuarto por cuarto. Aún no habían rastros de él.
Jungkook se detuvo un momento y analizó el lugar desde allí arriba. Y rápidamente pudo dar con Taemin, quién se encontraba rodeado de personas. Molesto decidió bajar a enfrentar al dueño de la casa, pero algo lo detuvo. Sintió una pequeña mano tirar de su brazo sorprendiéndolo.
-¿Sunmi?¿Qué haces aquí?
-Taemin ha invitado a todo el personal. Soy una de sus modelos principales, tenía que venir. Te lo he dicho está mañana temprano...
-Lo siento, seguramente no te escuche. En fin, cuídate me tengo que ir.- Dijo el muchacho mirando hacía otro lado, quería irse de allí rápido y con Jimin. Debía darse prisa.
-Jungkook espera, por favor.- Lo detuvo la chica agarrando su mano.
-No tengo tiempo Sunmi.- Se volteó cansado a verla.
-Solo hablemos por un rato, ¿si?- Suplicó apresurada. Necesitaba hablar con el castaño.
-Sunmi...
-Te prometo que serán unos minutos, no hemos podido conversar apropiadamente. Sólo te pido que me escuches por esta vez. Luego te dejó tranquilo.- Negocio viéndole a los ojos.
-Bien. Pero que sea rápido.-Terminó accediendo.
-Gracias... Acompáñame por favor, aquí hay mucho ruido.
La dulce chica lo tomó de la mano y lo llevó con ella hasta una de las habitaciones vacías. Junto ligeramente la puerta, y se dió la vuelta para enfrentar a Jungkook, quién se moría de ganas por salir y buscar a su pequeño rubio.
-Jungkook... Tu sabes que yo te amo.
-No comencemos con esto otra vez.- Dijo hastiado, siempre era lo mismo.
-Déjame terminar por favor.-Pidió confiada.- Jungkook yo te amo, pero sé perfectamente que tu haz dejado de hacerlo. Y no quiero ser una carga para ti ni para nadie, soy una inútil.- Afirmó con una sonrisa rota en la cara.- No puedo hacer nada por mi cuenta y sólo me queda seguir las órdenes de mi padre. Quería pedirte que por favor sigamos adelante con el matrimonio, sólo será un año. Luego nos divorciaremos, lo prometo. Pero sino hacemos esto, él se molestará conmigo, y yo no quiero eso...
-Sunmi...- Susurró Jungkook viendo como la chica se contenía las lágrimas.-¿Qué voy a hacer contigo?
-N-no te preocupes por mí. Luego del año de casados, me iré. He estado ahorrando dinero pero aun no es suficiente. Comenzaré a trabajar más en mi figura y asistir a más desfiles.
-Puedo ayudarte con lo que necesites.
-No. Tu ya haz hecho mucho por mí. Lamento haberte molestado, quería que si algún día nos llegáramos a casar fuera por amor. ¿Pero no soy correspondida verdad?
-Así es... Lo siento. Eres una gran chica, eres hermosa, linda e inteligente. Estoy seguro que encontraras a alguien mejor que yo que realmente pueda hacerte feliz.
-Ojalá eso pasará... ¿Creés qué podrás aguantarme por un año?
-No lo sé, no quiero seguir con esto. Ya no puedo.
-Jungkook te lo pido por favor, sólo será un año. Después seremos libres y ellos se pelearán por el poder y el manejo de las empresas. A mi no importa nada de eso, yo quiero renunciar a todo para ganar mi libertad... Incluso a ti.
-No será fácil...
-Lo sé, pero si nos apoyamos mutuamente podemos acabar con esto de la mejor manera. Tanto tu cómo yo, estamos contra la espada y la pared.
-Bien. Hagámoslo. Pero, necesito que se lo expliques directamente a Jimin.- Dijo Jungkook decidido.
-¿Jimin?
-Él es la persona con la que en verdad quiero casarme.- Confesó con sinceridad.
-Pero, ustedes ¿no son...
-Si. Somos hermanos, medios hermanos de hecho, y no me importa. Lo amo.
-Ya veo... No te preocupes se lo diremos.- Respondió ella con dulzura, era inesperado. Pero cualquier con dos dedos de frente se daría cuenta que aquellos dos no compartían un "amor de hermanos".- Es un buen chico.
-Lo es, y no merece seguir sufriendo.
-Gracias por aceptarme... Sé que no soy lo suficientemente buena, pero trataré de ser una excelente "esposa".- Bromeo Sunmi, tratando de aligerar el ambiente serio que habían formado.
-Y yo seré un excelente "marido".- Respondió Jungkook con una sonrisa ante la locura que estaba por hacer.
-¿Puedo abrazarte?- Preguntó insegura con una sonrisa algo triste. Sabía que no se podía obligar a nadie a amar. Y por esa misma razón dejaría a Jungkook tranquilo. Simplemente quería cerrar una etapa y sanar la pequeña herida de un amor perdido.
-Si tonta, ven aquí.- Respondió el castaño al ver cómo Sunmi trataba de contenerse y no llorar, mientras aún sonreía.
-Gracias Jungkook, de verdad.- Contestó con calma, mientras el castaño la abrazaba amistosamente.
-De nada... Y no dejaré que el Señor Lee le siga pegando a mi futura esposa.- Susurró seriamente en su oído.
-J-jungkook.- Se separó desesperadamente, viéndolo con asombro y dolor en sus ojos. Sunmi había resistido tanto, había aguantado golpes. Sabía esconder los moretones y cicatrices debajo de aquel hermoso maquillaje y esa ropa tan cara, lo hacía tan bien que nunca nadie se había dado cuenta... Hasta ahora.
-Tranquila, lo sé. No te preocupes, te ayudaré.
-G-gracias... De verdad, m-muchas gracias.- Dijo ella, hundiendo la cabeza en el cuello de Jungkook. Sunmi había sufrido tanto y por muchos años. Era la primera vez que podía desahogarse con alguien, era la primera vez que sentía la suficiente confianza y ayuda de alguien. Por eso, amaba tanto a Jeon Jungkook.
Los chicos continuaron aquel cálido abrazo amistoso. Pensaban que a partir de ahora todo iba a mejorar, la vida les iba a dar una oportunidad más.Era una lástima que Jimin los haya visto por la puerta entreabierta.La escena era fácil de malinterpretar, y aún más, con un chico tan inestable cómo lo era él.Jimin derramaba lágrimas silenciosamente, con los ojos ardiendo de dolor. Sus manos comenzaban a temblar y trataba de autodetenerse acariciando sus propios brazos nerviosamente. Se estaba rompiendo más.Jimin podía llegar a ser extremadamente celoso, pero su orgullo no se lo permitía. Y la única parte racional de su cerebro, estaba prácticamente extinta desde la última vez que tomó el control. El Jimin cálido, dulce, tierno, y comprensivo no funcionaba en este momento, al ver a Jungkook con alguien más, automáticamente su autoestima bajo 300mts por debajo del suelo. Lloraba desconsoladamente en lo más profundo de lo inconsciente.
Y ella odia llorar, odiaba sentirse así y odiaba amar a Jungkook porque lo hacía sentir débil. Sólo queda ella, y ella estaba perdiendo la poca cordura que le quedaba, al escuchar a su otra parte llorar. Al verse a si mismo llorar. Tenía que acallar las voces de su cabeza.
Tan rápido como pudo, se alejó de aquella escena. Estaba histérico de celos, y podía llegar a ser muy vengativo. Ahora mismo quería olvidar, necesitaba olvidar todo. Y necesitaba dejar de escuchar los estúpidos lamentos de Jimin, y los de ella misma también. Ambos amaban a Jungkook, sólo que una parte era más depresiva y angustiada. Y la otra era más rencorosa y vengativa. Eran extremos demasiado opuestos. Demasiados obsesivos y tóxicos.
Jimin bajó las escaleras, y se limpió las lágrimas que tenía en el camino. Corrió hasta llegar al lado de la multitud de personas que rodeaban al anfitrión de la fiesta.Taemin lo vió, le sonrió y extendió su mano para que el menor lo alcanzará y pudiera pasar entre toda esa gente. Queria bailar a su lado. Lo hacía de buena fe, un acto amistoso y nada más. Pero Jimin lo agarró necesitado, y en vez de sólo quedar allí, el rubio rápidamente se coló entre sus brazos y estampó sus labios contra los de Taemin. Sorprendido al principio, lo siguió lentamente. El joven diseñador estaba muy enganchado con él. No perdería la oportunidad de estar con Jimin.
Los besos de Jimin, eran apasionados, brutos y algo salvajes. Buscaba olvidar a Jungkook en los labios de alguien más.
Esa noche, Jimin se acostó con Taemin, bebió todo el alcohol que su estómago le permitió y consumió algo de cocaína típica en aquellos elegantes eventos. La clase alta era la que más drogas consumía, era la única forma de aliviar el dolor, que el dinero lograba comprar. Y por más que Jimin hubiera buscado otra forma de sanar sus heridas, no lo conseguía. Su corazón estaba hecho trizas.Por al menos cinco horas, logró silenciar y bloquear todo tipo de pensamiento. Pero la resaca del día después no era fácil de manejar.
Luego de aquella noche, Jimin no volvió a contactarse con Jungkook. Eliminó todo rastro que le recordara a él, y se aisló en las drogas, el sexo y el alcohol. Era la manera más fácil de olvidar todo, tenía que seguir adelante, había un último desfile que dar. Y a partir de ahora estaba solo.
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