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Capitulo XVIII

05:08, 27 December 2022

POV on:

Las calles de París eran bellísimas. Toda Francia era considerada uno de los países más hermosos del mundo. Desde la emblemática Torre Eiffel y el arco del Triunfo hasta el famoso Palacio de Versalles y la Cátedra de Notredame. Las calles de Francia estaban llenas de historia y cultura. Y su gente, era en extremo apasionada por el espíritu de libertad e independencia. El vino era bebida de todos los días, y la alta cocina te hacía enloquecer con sus refinados y elegantes platillos. Venir a Francia era un lujo que muy pocos se podían dar, pero incluso en uno de los países más bellos del mundo las asquerosas ratas se hacían dueñas del lugar...

-Bien Park Jimin, ahora realizaremos la sesión fotográfica para la promoción. Por favor, ve a vestirte y sal en cinco minutos.

-S-si.- Dijo el joven chico, corriendo al camerino. Esto era completamente otro nivel. Lo que le habían ensañado en casa no se comparaba con el grado de profesionalismo que allí había. El salón principal, estaba decorado y siendo arreglado para el desfile de esta noche. A Jimin le abrumaba la cantidad de luces y reflectores que habían, se sentía perdido y solo. Su padre y él se habían separado ni bien llegaron al lugar, la exhibición de esta temporada duraría tres días. Luego de eso, eran entrevistas, promociones y un par de sesiones fotográficas de más. De repente haber venido a París no era tan divertido como lo había pensado.

-Hey mirá al chico de la izquierda en la esquina.- Susurró por lo bajo una de las modelos, mientras lo señalaba.- Él es el hijo del diseñador Park, y ahora esta aquí como modelo.

-Eh, no me lo creo ¿enserio? Que envidia.

-Si lo sé, él no tuvo que hacer nada para llegar hasta aquí, es un niño mimado. Seguro le pidió a "Papi" que lo haga entrar y ya, es muy injusto.- Soltó con veneno.

-Tienes razón, pero no te preocupes quedará en ridículo cuando salga a "modelar" seguramente no sabe ni caminar si quiera. No tiene la experiencia que nosotras tenemos. Es un novato.

-Si y además esta medio pasado de peso. Yo estuve haciendo dieta durante tres semanas y mírame. ¡Ya se me ven bien marcadas las clavículas!

-Si yo he hecho lo mismo, reducí mi cintura cinco centímetros, a comparación de él. Parece una pequeña vaca.- Dijo riéndose mientras lo señalaba.

-¡Yiseo no seas así!

-Es la verdad, lo sabes.- Jimin comenzaba sentirse realmente muy mal. Tal vez había sido un error haber venido. Ahora mismo solo deseaba estar en casa con Jungkook y sus amigos a su lado. Le estaba comenzado a faltar el aire.

-Si tienes razón. Vamos que te ayudo a terminar ese maquillaje.- Dijo aquella chica, llevándose a su amiga.

-No las escuches.- Interrumpió de repente una voz dulce al lado de Jimin.

-¿Q-qué?

-No las escuches, son unas arpías.- Dijo aquella chica, dándole una fuerte mirada a las modelos que se alejaban.- ¿Quieres que te ayude a terminar eso?

-S-si, gracias.- Respondió Jimin pasándole la brocha de maquillaje.

-De nada.- Contesto ella sonriendo.-Eres muy lindo, me gusta tu vestuario. ¿Es de la nueva colección del diseñador Park, verdad?

-Si... Él lo hizo para mí.- Respondió Jimin con un sonrisita al recordar a la persona por la que estaba allí. Su querido padre.

-Wow que celos me das.- Al escuchar eso, Jimin automáticamente agacho la cabeza, se sentía muy atacado.- Oh no, no me malinterpretes. Son celos de los buenos. Comenzaremos de nuevo mi nombre es Lee Sunmi, ¿y el tuyo?

-Park Jimin.

-Un gusto conocerte.- Dijo ella levantando su mano alegremente.

-Igualmente.- Respondió Jimin tomando su saludo con seguridad.

-Chicas y chicos al set ahora mismo. Apúrense.- Gritó el coordinador entrando a los camerinos.

-Vamos, tenemos que salir.- Dijo ella con una sonrisa y expresión de cansancio.-Hoy será un día agitado.

-Ni que lo digas...- Respondió él rubio con una sonrisa.

***

Jungkook últimamente se preguntaba, si todo lo que estaba haciendo con Jimin estaba bien.Él amaba a su pequeño durazno, pero ya no era lo mismo de antes. Hace meses que tenían problemas, y aunque él intentará hacer de todo por solucionarlo Jimin sólo lo ignoraba. Y ahora lo hacía mucho más seguido desde que él se iba a ensayar. Prácticamente no tenían tiempo de estar juntos o hablar, y siempre eran interrumpidos de alguna u otra forma. Se suponía que París sería el momento para ellos, pero Jungkook nuevamente se encontraba solo en la habitación. Tal vez era algo egoísta de su parte, después de todo, Jimin se estaba esforzando mucho y realmente parecia que le gustaba. Jungkook lo entendía, por esa misma razón no le había dicho nada a Jimin, pero ¿acaso sus sentimientos no importaban también?¿Una relación es de a dos o de a uno? Pero Jimin estaba feliz, entonces el también debía estarlo... ¿O no?. Era difícil.

Jungkook comenzó a vestirse y tratar de olvidar todas esas tonterías. Hoy era la presentación de su novio, así que debía apoyarlo. No importaba lo demás. La única constante de su preguntas era Jimin. Siempre era Jimin.

Jungkook sabía perfectamente acerca de la enfermedad que tenía. Fue por culpa de la misma que él hace cuatro años atrás se dió cuenta que lo amaba. No era bueno, pero tampoco era malo. Lo que no se perdonaría nunca es haberlo tratado como la mierda por tanto tiempo.Si el hubiera sido un buen hermano lo hubiera acompañado en su primer día de escuela. Si hubiera sido un buen hermano habría aceptado los millones de dibujos que Jimin le hacía, lo habría llevado a comer helado, habría jugado con él en el parque, en cualquier lado que el pequeño quisiera. Lo habría animado a bailar desde muy chico cómo él quería, y habría ido a sus actos escolares. Lo habría defendido de cualquier idiota que se burlaba de él haciendo que se sintiera mal y habría secado cada una de sus lágrimas. Si hubiera sido un buen hermano, a Jimin no lo hubieran encerrado y maltratado cuando tan sólo tenía trece años. Un grupo de chicos mayores se había ensañado con Jimin. Él era nuevo en la escuela y por simple lógica su madre había decidido mandarlo al mismo instituto que Jungkook. Desde muy chico Jimin había tenido problemas para socializar con el resto de los niños, era muy tímido pero eso no quería decir que no supiera defenderse de lo que le decían los demás. Si él lo necesitaba podía llegar a ser un verdadero diablillo.Pero todo cambió cuando entro a la secundaria. En su primer día no logró hablar con nadie y todo el mundo lo ignoraba, no era nada del otro mundo. Estaba acostumbrado.

El verdadero problema llegó, cuando un día en la cafetería accidentalmente chocó con un chico mayor que él. Sin querer tiró su almuerzo sobre él y desde entonces Jimin se ganó un enemigo jurado. Jungkook estuvo presente aquel día, y no hizo nada. Dejó que lo golpearán.

Un problema tan inocente como ese comenzó a hacerse cada vez más y más grande. Y todo empeoró cuando por primera vez Jungkook decidió hacer algo por su pobre hermano, y denunció todas las injusticias de aquellos imbéciles con el director. Jungkook no soportaba seguir viendo como trataban a su hermano. Y la mejor idea que tuvo fue exponerlos. Aquellos chicos fueron castigados y expulsados del instituto. No iban a tolerar esa clase de comportamiento agresivo entre sus estudiantes.

Pero lamentablemente no había sido suficiente para ellos, querían venganza contra él culpable que los había delatado. Y él único que una vez había amenazado con ello, fue Jimin. Él era el único chico con la suficiente valentía y coraje para hacerlo, para enfrentarlos cara a cara. Y sin embargo no había sido él.

Cuando todo pasó, aquel día Jimin decidió irse por su cuenta al gimnasio. Aquellos insensibles lo tomaron en grupo y lo encerraron en el almacén de allí. Ataron sus manos, sus pies, y pusieron cinta en su boca. El líder de ellos, decidió que lo mejor era grabar como iban a humillar a ese "cerdo delator". Fueron tan crueles con él. Rasgaron su ropa, le tiraron tierra a la cara, cuerpo y boca, lo golpearon hasta sacarle sangre, orinaron sobre él y como si no tuvieran suficiente con eso. El mayor de ellos decidió desnudarlo y abusar de él.Habían cruzado todas las líneas posibles. Drenaron el alma y el espíritu de Jimin y desde entonces él no volvió a ser el mismo.Jungkook lo vió y no pudo tolerarlo más. El mismo se encargó de tomar cartas en el asunto. Los buscó uno por uno, y tomo venganza en nombre de su hermano. Los golpeó tanto, que era casi un milagro que siguiesen vivos. Jungkook quería matarlos pero sabía que si lo hacía no habría nadie quién cuidase de Jimin. Tenía que ser precavido.

Los días pasaron, las cosas no mejoraban. Jungkook se sentía tan culpable.Los padres de ambos pusieron una denuncia contra los agresores, y llevaron a su pequeño Mochi a tratados especiales.Jimin después de aquello no reía como antes y mucho menos se dejaba tocar. Conforme fueron pasando las semanas su comportamiento era extraño, a veces parecía un chico rebelde y altanero, pero después se volvía frágil y lloraba todo el tiempo. Necesitaba ayuda. Su papá supó que lo mejor era la terapia psicológica.

Jungkook no podía evitar pensar que todo era su culpa, y desde entonces no se despegaba de Jimin ni por un solo segundo. Él se ofreció para llevar y traerlo de sus sesiones, y acompañarlo en todo momento.Los meses pasaron, Jimin mejoraba y volvía sonreír. Y el corazón de Jungkook seguía latiendo por él. Aún era muy pronto para confesarle su amor, o eso creía. Todo se vino abajo cuando un día Jimin estaba llorando desconsoladamente. Se sentía solo y desprotegido. Jungkook no pudo más y simplemente lo besó. Quería demostrarle que nunca estaba solo, él siempre estaría a su lado. Y lo protegería en contra de todo. Hizo que se olvidará de aquellos monstruos y así, Jimin dejó de llorar. Fue el primer beso, y con el se marcó el comienzo y el final de una terrible desgracia.

Sólo duraron juntos un mes. Fueron las semanas más dulces que jamás hayan podido tener. Jimin se sentía amado, verdaderamente querido y Jungkook por fin se sentía completo, como si le hubieran otorgado la última pieza del rompecabezas de su corazón. Salían juntos, se daban pequeños besos y caricias sin llegar a nada más. Simplemente se amaban. Eran dulces y tiernos. Pero un día su madre los vió. Luego de eso, Jungkook fue reprendido. "¿Cómo podía hacerle eso a sus hermano menor? Estaba enfermo y se estaba aprovechando. Era un pecador. " Jungkook se fue a estudiar al extranjero. No le dijo nada a Jimin, simplemente se fue y lo dejó. Era lo mejor para todos. Era lo mejor para su príncipe. El menor se deprimió como nunca. Le habían arrancado una parte de su corazón y se lo habían llevado muy lejos. Dolía como el infierno, dolía más que todos los golpes que había recibido durante su vida. Jimin recayó nuevamente, pero con ayuda de las pastillas que su doctora le recetó, volvió a recuperarse con el pasar de los años.

Luego de que cambiaran de instituto a Jimin. Él comenzó a hacer amigos, sonreía cada vez más. Salia a divertirse. Tenía excelentes notas, su emociones eran cada día más estables. Incluso había llegado a tener pareja por un par de meses. Volvía a ser un chico normal... Lentamente olvidaba todo. Olvidaba al amor de su vida.¿Y Jungkook? Jungkook moría de amor a miles de kilómetros lejos de allí. No había un solo día en que no pensará en Jimin y se odiaba a si mismo por tener tales pensamientos. Después de todo, aun lo seguía amando, pero sabía que eso era imposible, estaba mal. Era malo.

-¿Jungkook estas listo?- Preguntó su madre, entrando al cuarto.

-Si, vamos.- Dijo él acomodándose el último botón de la camisa.

-Estoy tan emocionada. Sabía que tu hermano tarde o temprano sería famoso. No veo la hora para sacarle provecho a todo esto. Ya he comenzado a hablar con el señor Lee y su hijo, están muy interesados en lanzar la carrera de Jimin como profesional.

-Aún es temprano para decidir eso.

-No arruines mis sueños.- Contestó ella, ante la negatividad de su hijo.

-Sólo mantente alejada de él. Es muy joven y no merece sufrir por estupideces como estas.

-Soy tu madre Jeon Jungkook, no me faltes el respeto.- Exclamó fuertemente, al ver la actitud que estaba teniendo el mayor de sus hijos.

-Solo te estoy advirtiendo.- Respondió él, cansado de todo, mientras se acercaba a la puerta.

-No te olvides que aún yo manejó y controló todo. No voy a dejar que vuelva a suceder lo de años atrás. No soy estúpida, mantente alejado de él. Sabes que no esta bien lo que haces. Es un pecado...

-Me iré al infierno entonces.- Dijo de espaldas a su madre. Para luego voltearse lentamente a verla- Vámonos se nos hará tarde.

-Jungkook...- Habló en un susurro. Su mirada era penetrantemente oscura. Lentamente se acercó a él, dándole una caricia en la mejilla.- No olvides que te quiero hijo.

-Y yo a ti madre.- Respondió dándole una sonrisa. Tomó con delicadeza su brazo y salieron juntos.

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