Capitulo XII
20:27, 1 January 2023Jungkook:
Surrealista.Esto era completamente surrealista.
Ni en todos mis sueños jamás se me hubiera ocurrido despertar así.Jimin estaba recostado en mi cama sobre mi pecho, desnudo y con su boca haciendo besitos inconscientemente. Era hermoso simplemente verlo. Jamás creí que llegaríamos a algo cómo esto... Nunca debí dejarlo solo.
Las lágrimas comenzaban a acumularse en mis ojos preguntándome si Jimin había estado bien sin mí. ¿Era feliz? ¿Alguna vez me extraño? ¿Se sintió solo?¿Estaba comiendo bien?¿Lo volvieron a molestar?¿Todavía lloraba en las noches cuando tenía pesadillas? ¿Seguía yendo al hospital? ¿Tomaba su medicamento? ¿Estuvo alguien más a su lado?¿Qué estuvo haciendo en mi ausencia?Tenía muchas preguntas sin respuestas, y temía saber la verdad.
Jimin se veía tranquilo y sereno mientras dormía, supongo que las pesadillas habrán acabado.Pase mis dedos entre su rubio cabello... ¿En qué momento lo había cambiado? El Park Jimin de mi memoria era castaño.Todavía recuerdo la primera vez que lo había tenido entre mis brazos. Era un bebé y yo no entendía cómo podía ser tan lindo. Pero conforme fue creciendo comenzaba a odiarlo tanto. Jimin me ponía histérico, nervioso y realmente lo detestaba... Fuí un niño tan estúpido, no me daba cuenta de lo mucho que lo amaba.
Pero un día, las cosas realmente habían cambiado. Tenía diez años y Jimin ocho. Mamá y papá se habían ido de la casa por algún problema en la pequeña empresa de aquel entonces, y nosotros nos habíamos quedado solos.Aquella noche el pronóstico del clima había indicado que una tormenta muy grande se avecinaba y que en lo posible no saliéramos de casa sin protección. Yo me había quedado en la sala viendo películas en la televisión, hasta que un fuerte e inesperado trueno retumbó en toda la casa. Jimin bajó corriendo hasta mí, y llorando se acurrucó en mi pecho. Tenía miedo.Yo, tonto e inesperado, lo alejé con todas mis fuerzas, intenté apartarlo de mi lado. Pero él se aferraba muy fuerte a mi cintura mientras pedía que no lo dejará solo.Cansado de luchar, lo dejé. Estaba mojando mi sweeter con sus lágrimas y mocos, lo que hizo que perdiera la paciencia y lo empujará. Pero cuando mis ojos lo vieron en el suelo, débil y temeroso. Aferrándose a una almohada mientras se escondía con cada relámpago que se hacía presente. Supe que había estado mal, y fui a abrazarlo.
Jimin se tranquilizó y dejó de llorar pero mi corazón comenzó a latir de forma irregular y desenfrenada. Instantáneamente supe que algo debía estar muy mal conmigo...
Ese fue el día en que la primera piedra había sido lanzada.
Luego de aquella vez, no me volví a acercar de esa forma a Jimin. Él me buscaba todo el tiempo, trataba de encontrar cualquier excusa que sea perfecta para poder, si quiera hablar conmigo. Sin embargo, en aquel momento yo solo lo ignoraba, me encerraba en mi cuarto o me iba a cualquier otro lugar lejos de casa. Incluso hacía horas extras y jornadas extensas de clases de todo tipo. Ni yo mismo entendía porque me comportaba así, porque Jimin me afectaba tanto. Pero a pesar de todo el tiempo que haya estado lejos de él, nunca, nunca deje de observarlo.
Los años pasaban, yo seguía haciendo lo mismo. Pero Jimin ya no me buscaba. Él había crecido y yo ya no le importaba, y estaba bien, así debían ser las cosas. Después de todo siempre lo había tratado como la mierda.
Cuando él ingreso por primera vez a la secundaria, se hacía el indiferente conmigo. Era difícil pensar que éramos medios hermanos. Los dos éramos muy diferentes.Jimin era nuevo, y no tenía amigos. Los demás niños habían comenzado a molestarlo y yo veía frustrado como le hacían daño. Pero mi Park Jimin no es ningún debilucho. Él se defendía y respondía los golpes que le daban con la misma agresividad, incluso un poco más.Hasta que un día me percaté de que no lo había visto en toda la mañana y comencé a preocuparme. Lo busque por todas partes y no daba con él.Hasta que unos gritos provenientes del almacén llamaron mi atención.Esos malditos abusadores lo estaban humillando delante de una cámara, grabando cada maldito grito de desesperación que daba y por primera vez en toda mi vida sentí una verdadera irá y odio acumulándose en mi interior.Entre allí y los golpeé hasta cansarme. No fue fácil eran la típica banda de entre cuatro y cinco idiotas extremadamente jóvenes, crueles e inmaduros. Una vez que vieron la sangre derramarse por la boca de su líder, huyeron como las ratas asquerosas que eran.
Jimin me vió, y se quedó atónito sin decir nada. De todas las personas que podrían haber sido. Él no esperaba que yo lo ayudase, y Dios, como me arrepiento de no haberlo hecho mucho antes.Si no hubiera sido por mi culpa, hoy todo sería diferente...
-¿Jungkook?- Escuché cómo me llamaban, sacándome de mis pensamientos.
-¿J-jimin, te he despertado? Lo siento.- Dije rápido, sonriendo para él.
-¿Estas bien?¿Por qué lloras?- Me preguntó muy preocupado, acercándose a mí para limpiar mis tontas lágrimas.
-¿Eh? Oh esto. No me había dado cuenta. No es nada no te preocupes.- Sonreí tratando de calmarlo.
-¿Hice algo mal? Puedes decirme...- Me dijo angustiadamente.
-No, no, no, tu no tienes la culpa de nada. Yo solo estaba... Olvídalo no es nada.- Dije sonriéndole, Jimin no necesitaba recordar el pasado.
-¿Seguro?
-Absolutamente, ¿quieres desayunar?- Respondí, alzando mis cejas divertidamente.
-Siii~ eso me gustaría mucho.
-Bien ahora traigo la bandeja y comemos aquí. Espérame ya regreso.- Me levanté dejándole un beso en la frente.
-Jungkook...
-¿Si?
-Nada... ¿Podrías hacerme un sándwich de mermelada de fresas?- Me preguntó haciendo pucheros con esa boquita tan linda que tenia. Se veía tan hermoso.
-Para ti lo que sea.- Dije acercándome a la cama para dejar un rápido beso, en aquellos abultados labios.
-¡Gracias!
-Bien, ya vuelvo.- Me dí la vuelta, yendo a la puerta.
-Oh y Jungkookie, no tardes mucho por favor, tengo hambre...- Dijo tirado desde la cama con aquella voz melosa, estaba desnudo y con todo el trasero al aire mientras tonteaba con su celular.
-S-si.
Jimin iba a volverme loco en cualquier momento. Necesitaba ese maldito sandwich de fresas... Y pronto.
***
La mañana se había pasado volando. Jimin y yo estabamos tranquilos en la sala, después de todo era sábado. Podíamos estar relajados dándonos caricias todo el día. Nunca me había sentido tan libre. Tan yo.Tenía al amor de mi vida entre mis brazos y no lo iba a dejar escapar nunca.
-¿Jungkookie, en que piensas amor? Estás muy distraído, desde hoy en la mañana.- Preguntó Jimin con su dulce voz. Mientras se acomodaba en mi regazo.
-Mmm pues pienso en tí.- Respondí sincero.
-Ya~ No mientas.- Sonrió amoroso.- Dime la verdad, prometo no decirlo a nadie.- Dijo dándose la vuelta. Estábamos enfrentados cara a cara, y él me veía con aquellos ojitos brillantes, llenos de amor y de estrellas esperando por una respuesta. No podía engañarlo, a él no.
-No estoy mintiendo. Pienso en tí, en nosotros... En nuestro futuro.
-Y ¿c-cómo somos nosotros en el futuro?- Me preguntó escondiendo su cara en mi cuello.
-Inciertos... Tenemos una batalla por delante. ¿Cómo vamos a hacer?¿Cómo vamos a poder estar juntos sin que nadie nos este señalando?¿Cómo voy a poder protegerte? Tengo muchas preguntas, pero pocas respuestas.- Respondí sinceramente mientras acariciaba su rostro.
-Oh ya veo...- Contestó él separándose de mi, un poco decaído.- No había pensado en eso... No quería pensar en eso, no todavía.
-Cariño no me malinterpretes. Me gusta lo que tenemos aquí, me gustas tu por sobre todas las cosas pero-
-Pero no es suficiente, ¿verdad?- Preguntó él derramando diminutas lágrimas.- Lamento hacer todo difícil. Perdón, en v-verdad lo siento...
-Jimin no llores por favor, bebé.- Dije acurrucándolo y secando sus pequeñas lágrimas con delicados besos.- Nada de esto es tu culpa, no es la culpa de nadie. Nuestro amor es inocente, es perfecto y hermoso como tu. Eso no lo dudes nunca yo te quiero, pero nuestros padres no van a entenderlo y lo sabes... Tenemos que pensar como lidíar con ellos cuando regresen, nos quedan pocos días.
-J-jungkook no quiero alejarme de ti.- Dijo aferrándose a mi cuerpo en un cálido abrazo.
-Yo tampoco.
-Estoy asustado...
-Lo sé, yo también lo estoy. N-no podría soportarlo otra vez, no puedo... Lo siento.-Dije desahogándome sobre su hombro. De sólo volver a pensar que nos puedan separar una vez más, mi corazón dolía.
-J-jungkook escúchame.- Me detuvo Jimin, tomando mi cara, entre sus pequeñas y regordetas manos.- Pasé lo que pasé, esto lo mantendremos en secreto nadie se va a enterar.
-La última vez no salió muy bien...
-La última vez éramos unos niños de 15 y 13 años. Y ahora no voy a dejar que nos separen. No voy a dejar que ella me controlé. Y mucho menos voy a dejar que nuestros padres nos separen. Esta vez estamos juntos, y nadie nos va a quitar lo que tenemos, no. No otra vez amor.- Me dijo más decidido que nunca. Lo observe atentamente a los ojos, grabando en mi memoria cada detalle para jamás olvidarlo, desde sus rizadas pestañas hasta aquél pequeño puchero que hacía parar no volver a llorar. Este era mi Jimin, él único y verdadero Jimin, lleno de amor y confianza.
-T-te quiero.- Solté de repente totalmente conmovido por él, mientras un par de lágrimas resbalaban por mis mejillas, haciéndome ver como un tonto.
-Y yo a ti J-jungkookie.- Me sonrió tiernamente como siempre lo hacía.
Lo tomé de sus abultadas mejillas y lo besé suavemente.Jimin era mi amor y no quería dañarlo más. Haría hasta lo imposible por hacer que cada uno de sus días esté lleno de colores brillantes y que todo el dolor sea olvidado y reemplazado con besos y caricias. Lo tomé de la cintura y lo acerque a mi cuerpo. Era tan lindo, tan frágil y delicado como una fina pluma.
Con mis dedos quité cada una de sus pequeñas lágrimas que aún rodaban por su cara, intentando que se olvidará de toda esta mierda por un instante. Sólo existíamos nosotros. Park Jimin y Jeon Jungkook. El resto no importaba.
Jugando comencé a llenar su rostro de besos. Besé la punta de su diminuta nariz, besé cada uno de sus hermosos ojos, besé el centro de su pequeña frente, besé sus regordetas mejillas. Y logrando escuchar su risa terminé besando sus labios una vez más. Me encantaba.
Jimin puso sus delgados brazos alrededor de mi cuello profundizando aquél dulce beso. Bajé mis manos por su pequeña cintura y adentré mis manos en su remera, tocando su suave y tersa piel. Con las yemas de mis dedos recorrí toda su espalda de arriba a abajo, sintiendo como se estremecía ante mi toque.Sin decir nada, lo tomé por los muslos recostándolo en el sillón. Deje de besarlo por un momento y lo ví una vez más directo a los ojos.
Jimin estaba rojo, con sus labios hinchados y las mejillas coloradas. Era mi lindo desastre. Y lo quería, lo quería tanto...
Con delicadeza le saqué la remera, besé con algo de rudeza aquella boca que tanto me gustaba. Comencé a descender por su cuello hasta llegar a su plano abdomen, dejando un par de marcas en el camino.
Lamí y mordisque suavemente su vientre viendo como se volvía loco por más. Jimin me atrajó un vez más hacia arriba y comenzamos a comernos la boca. Nuestras abultadas erecciones chocaban y hacían fricción la una con la otra. Con sus pequeñas manos tiró de mi remera, pidiendo que me la quitará y así lo hice. Los dos estábamos semidesnudos en el sillón disfrutando de nuestros cuerpos juntos. En cada beso que nos dabamos la saliva se escapaba por nuestros labios y el aire comenzaba a hacer falta. El calor comenzaba aumentar mientras más nos tocabamos. Y nuestros pantalones empezaron a molestarnos, queríamos más. Necesitabamos más. Deseaba sentir su cuerpo contra el mio.
Delicado, bajé mi mano por su pequeña cintura y lentamente retire su corto short dejándolo completamente desnudo ante mis ojos. Su cuerpo era simplemente exquisito. Comencé a masturbarlo de arriba a abajo. Haciéndo presión con mis dedos alrededor de toda su extensión. Tomaba la punta de su glande haciendo pequeños masajes con mi dedo pulgar. El presemen salia por su polla facilitándome el trabajo y haciendo que se retorciera con cada uno de mis toques. Jimin se mordía los labios intentando contenerse para no dejar escapar ningún ruido, era lindo ver como se desesperaba pero no era suficiente...Baje mi cabeza y comencé a lamer su erección suavemente, escuchando sus dulces gemidos. Lo tomé todo con mi boca, y chupe tanto como pude. Dejé besos en toda su extensión y lami cada parte con delicadeza. Quería hacerlo sentir bien en todo momento. Despacio baje aún más y comencé a preparar su entrada con mi boca. Lamí cada centímetro de su piel. Y pasé mi lengua por aquel dulce lugar que conocía tan bien. Mordí sus muslos y deje mi marca en cada parte de su cuerpo. Mi Jimin se ahogaba a gemidos y arañaba mi espalda, pidiéndome más. Estaba completamente exitado.
Cuando supe que estaba listo deslice la última prenda que me quedaba. Y me adentre suavemente en Jimin. Al instante sentí como hacía presión alrededor de toda mi erección. Apretaba tan fuerte que me daban ganas de correrme. Él colocó sus piernas alrededor de mi cintura mientras me besaba, y ciegamente comencé a buscar sus regordetas manos para entrelazarlas con las mías mientras lo embestía. Quería tenerlo lo más cerca posible, sin dejar ni un solo espacio entre nosotros.
Estocada tras estocada, me volvía loco de sólo ver a mi Jimin derretirse de lujuria cada vez que tocaba aquel punto dulce que lo hacía perder la poca cordura que le quedaba. La excitación se multiplicaba con sólo oírlo gemir y gruñir mientras lo penetraba. Con mi polla daba directamente en su protasta y hacia que apretara aún más sus paredes. Los dos estabamos completamente calientes. Decidí aumentar la velocidad, me lo estaba follando duro, fuerte y rápido. En cada embestida se escuchaba el sonido de su trasero siendo penetrado por mi, y el sillón se mecía fuertemente. No aguantamos mucho más y casi al mismo tiempo nos corrimos juntos. Jimin en mi abdomen y yo dentro suyo. Lo besé fuertemente otra vez, sintiendo su lengua en cada parte de mi boca. Estabamos completamente agitados, sin embargo en ningún momento nos separamos. Estábamos tan malditamente conectados, que podía sentir cada fibra de su cuerpo como si fuese la mía. Jimin para mi lo era todo. Y ahora que volvíamos a estar juntos no iba dejar que nadie se interpusiera otra vez. Lo iba a cuidar y lo iba a proteger contra todos. Incluso contra él mismo.
•
There are no comments yet. Log in to be the first to leave a review!





