PEDRO
20:10, 21 March 2025El club estaba lleno hasta el tope. Las luces parpadeaban al ritmo de la música, y el calor de los cuerpos moviéndose en la pista hacía que el aire se sintiera espeso.
Luca había pedido otra ronda de tragos y Emily se estaba riendo de algo que uno de los chicos nuevos en el trabajo había dicho.
Alana, como siempre, estaba en el centro de todo, bailando con esa energía imparable que la hacía destacar incluso en una multitud como esta.
Yo me dejé llevar por el ambiente. Las copas iban y venían, y aunque normalmente me mantenía más reservada, esta noche estaba diferente.
Quizá porque Alana estaba de vuelta o porque simplemente necesitaba desconectar por unas horas de todo lo que estaba pasando con Pedro.
Luca me rodeó la cintura y me hizo girar hacia él con una sonrisa divertida. "Venga, Ale, al menos intenta seguir el ritmo."
Reí, apoyando las manos en sus hombros para mantener el equilibrio. "Tú llevas ventaja, Luca. Ya perdí la cuenta de cuántos tragos llevas."
"Yo nunca pierdo el control, cariño," respondió con una sonrisa ladeada, guiñándome un ojo.
Emily apareció de repente y nos empujó suavemente hacia el centro de la pista. "¡Vamos, dejad de hablar y bailad!"
Así que bailamos. La música subía y bajaba en oleadas, y en algún momento ya no me importaba el tiempo o el espacio.
Las luces de neón teñían la piel de todos en tonos morados y azules, y las copas seguían llegando a nuestras manos como si alguien hubiera activado un flujo interminable de alcohol.
Luca y yo nos reíamos de algo, no estoy segura de qué, pero cuando sentí una mirada sobre mí. Me giré hacia el fondo del club, entre las sombras y la multitud. Por un segundo, creí ver una figura alta y familiar, pero cuando parpadeé, ya no estaba.
"¿Todo bien?" preguntó Luca, acercándose un poco más para que pudiera escucharle por encima de la música.
"Sí," respondí, sacudiendo la cabeza. "Solo me pareció ver a alguien."
Luca levantó una ceja. "¿El chico misterioso?"
Negué con la cabeza. "No lo sé."
Pero en el fondo de mi mente, lo sabía. Porque incluso en medio de toda esa gente, de todas esas luces y ese ruido, podía sentirlo. Pedro. Siempre sabía cuándo estaba cerca.
Pedí otra copa para alejar el pensamiento y me dejé llevar de nuevo por la música. Luca y Emily estaban bromeando con uno de los chicos nuevos y Alana se nos unió con dos tragos más en las manos.
"¿Lista para cerrar con broche de oro?" dijo, entregándome el vaso.
Sonreí. "Siempre."
Y en algún punto de la noche, entre el calor, las risas y las luces que giraban sobre nuestras cabezas, me olvidé de todo lo demás. Al menos por un rato.
Cuando llegué al portal de mi piso, la adrenalina del club aún seguía corriendo por mi cuerpo.
Luca y Emily habían estado riendo a carcajadas en el taxi, y mi mente seguía dando vueltas por la música, las luces y las copas que había tomado.
Me tambaleé ligeramente cuando busqué las llaves en mi bolso, pero antes de que pudiera sacar el llavero, una voz me cortó el aire.
"Ale."
Me giré lentamente. Pedro estaba ahí, en la oscuridad, apoyado contra la pared con los brazos cruzados sobre el pecho.
El brillo del farol de la calle le iluminaba el rostro a medias, marcando las sombras de sus pómulos y la línea tensa de su mandíbula.
Llevaba esa sudadera negra que siempre le quedaba perfecta, el pelo ligeramente desordenado, y esos ojos que me miraban con una mezcla de furia contenida y algo más peligroso.
"¿Qué haces aquí?" le pregunté, sintiendo cómo el efecto del alcohol empezaba a disiparse de golpe.
"¿De verdad me vas a preguntar eso?" Se separó de la pared y caminó hacia mí. Su altura y la intensidad de su mirada me hicieron retroceder un paso instintivamente. "¿Qué coño estabais haciendo con Luca?"
Fruncí el ceño. "Estaba de fiesta con él y con Emily, ¿qué tiene de raro?"
Pedro soltó una risa dura y sin humor. "No me jodas, Ale. Yo te vi. Os vi."
Me mordí el labio y crucé los brazos sobre mi pecho. "¿Me estabas siguiendo?"
Pedro se acercó más, lo suficiente para que pudiera sentir su respiración y el calor que irradiaba su cuerpo. "¿Y qué si lo estaba haciendo? ¿Se supone que tengo que quedarme en casa mientras te veo salir con él, riéndote y dejándote abrazar por él como si no hubiera pasado nada?"
"¡No fue nada!" exclamé, aunque mi tono sonaba más defensivo de lo que quería. "Luca y yo somos amigos, y tú lo sabes."
"¿Amigos?" Pedro entrecerró los ojos. "No parecía que fuerais solo amigos cuando él te agarraba de la cintura y tú no hacías nada para apartarlo."
Levanté las manos, frustrada. "¡Estaba borracha, Pedro! Estábamos bailando. Ni siquiera me di cuenta de lo que hacía."
"Pues yo sí me di cuenta." Pedro bajó la mirada, y por un segundo, vi algo que parecía casi... dolor. "Te vi reírte con él. Te vi mirarle como si... como si te gustara."
Suspiré, cansada. "Pedro, ¿qué esperabas? ¿Que me quedara encerrada en mi piso mientras tú desapareces durante semanas?"
Pedro me miró fijamente, su pecho subiendo y bajando con cada respiración. "No se trata de esconderlo, Ale. Se trata de protegerte. ¿O ya se te olvidó lo que pasó la última vez que nos descubrieron juntos?"
Negué con la cabeza. "No es solo eso y lo sabes. Te asusta admitir que estamos juntos de verdad."
Pedro cerró los ojos un segundo, como si estuviera reuniendo paciencia. Cuando volvió a abrirlos, sus pupilas eran dos pozos oscuros y afilados. "Eso no es verdad."
"¿Ah, no?" me reí, amargamente. "Entonces, ¿por qué sigo sintiéndome como si estuviéramos al borde de otro colapso?"
Pedro me miró durante un largo instante. Entonces, de repente, me tomó por la cintura y me acercó a él. Su respiración era áspera y caliente contra mi mejilla.
"Porque lo estamos."
Mis labios se entreabrieron, pero no pude decir nada porque Pedro ya me estaba besando. Desesperado.
Un beso cargado de rabia y anhelo y miedo y todo lo que ambos habíamos estado conteniendo.
Cuando se separó, sus manos seguían en mi cintura, y su frente rozaba la mía. "Te quiero, Ale. Pero me vuelvo loco cuando te veo con otro. ¿Lo entiendes?"
Su confesión me dejó sin aire. Asentí, todavía mareada por el beso. "Lo entiendo."
Pedro bajó las manos y dio un paso atrás. "Pero esto no puede seguir así."
Mi respiración se entrecortó. "¿Qué quieres decir?"
"Que tenemos que decidir si lo hacemos bien esta vez. O dejamos de intentarlo."
Nos miramos durante un largo momento. Entonces Pedro dio un paso hacia atrás, la tensión en su cuerpo casi palpable.
"Decídelo tú, Ale."
Levanté la vista y ahí estaban Luca y Emily.
Emily tenía una sonrisa perezosa en la cara y Luca estaba medio recostado contra la pared, con los brazos cruzados sobre el pecho. Ambos levantaron las cejas al vernos.
"¿Y este quién es?" preguntó Luca, su tono claramente divertido pero con un toque de incredulidad.
Pedro me soltó lentamente y metió las manos en los bolsillos de su sudadera. Su mirada pasó de Luca a Emily, luego de vuelta a mí, esperando a que yo dijera algo.
"Chicos..." suspiré. "Este es Pedro."
Los ojos de Emily se abrieron de par en par. "¿Pedro?"
"¿El Pedro?" insistió Luca, su sonrisa agrandándose.
Pedro alzó una ceja. "¿El Pedro?"
"Es que, Ale, nunca nos dijiste quién era el chico misterioso," dijo Emily, poniéndose de pie. "Y ahora entiendo por qué."
"Tenías buen motivo para ocultarlo," agregó Luca, dejando escapar una risa corta. "Si la prensa se entera, tendríamos que empezar a ir a trabajar con gafas oscuras para evitar salir en las fotos de fondo."
Pedro bufó y me miró con una sonrisa torcida. "Vaya, ¿ya me tienen fichado?"
Luca y Emily intercambiaron una mirada divertida. "Digamos que teníamos algunas sospechas," dijo Emily. "Pero nunca pensamos que fuera este Pedro."
Pedro dio un paso hacia ellos, su sonrisa fácil pero con esa seguridad que solo él tenía. "Bueno, ahora lo saben."
"Y ahora entiendo por qué Ale desaparecía misteriosamente cada vez que decíamos de salir a tomar algo," murmuró Luca, mirándome con una mezcla de burla y asombro.
"¡Basta!" dije, intentando no reír.
Pedro me miró con una sonrisa de lado, esa que siempre hacía que me derritiera un poco. "Venga, vamos dentro antes de que terminen publicándolo en algún sitio."
Emily y Luca intercambiaron una mirada conspiradora. "Nos gusta este chico," dijo Emily, girándose hacia Luca.
"Sí, tiene estilo," confirmó Luca.
Pedro se rió suavemente y se acercó a mí, apoyando una mano en mi espalda baja mientras me guiaba hacia la puerta.
"Buenas noches," dijo Pedro, lanzándoles una mirada tranquila antes de abrir la puerta del edificio.
"Buenas noches, Pedro," dijo Luca, su tono cargado de insinuación.
"Nos tienes que contar todo después," añadió Emily, guiñándome un ojo.
Pedro cerró la puerta detrás de nosotros y me miró, su expresión mezcla de diversión y curiosidad.
"¿Así que les hablaste de mí?"
"No exactamente," respondí, apoyándome contra la pared mientras él me miraba con esa intensidad que me hacía sentir como si el resto del mundo desapareciera.
"Pues parece que ya tienen su teoría armada," dijo él, acercándose un poco más.
"Déjalos que hablen," murmuré.
Pedro sonrió, y justo antes de besarme, dijo en voz baja: "No me importa, mientras tú y yo sepamos lo que hay."
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