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ME FALTAS TU

03:39, 11 March 2025

Al día siguiente, después de una noche de insomnio y pensamientos revueltos, decidí que necesitábamos hablar de nuevo. Tomé mi móvil y le envié un mensaje a Pedro.

Ale: "¿Podemos vernos hoy?"

No pasó mucho tiempo antes de que respondiera.

Pedro: "Claro. ¿Dónde te viene bien?"

Ale: "¿Te parece si nos encontramos en el parque cerca de mi casa?"

Pedro: "Perfecto. Nos vemos en una hora."

Me preparé rápidamente y salí hacia el parque. Al llegar, lo vi sentado en un banco, con una gorra y gafas de sol, intentando pasar desapercibido. Me acerqué y me senté a su lado.

"Hola."

"Hola, Ale".

Ambos nos quedamos en silencio por un momento, sin saber muy bien cómo empezar.

"He estado pensando en lo que hablamos ayer" dije finalmente. "Y necesito saber algo."

"Dime."

"¿Tú quieres tener algo serio conmigo?"

Pedro se quitó las gafas y me miró directamente a los ojos. "Sí, Ale. Quiero algo serio contigo. ¿Y tú?" Sentí un nudo en la garganta, pero asentí.

"También quiero algo serio. Pero siento que no nos conocemos lo suficiente. Todo ha sido tan rápido y confuso."

Pedro asintió lentamente.

"Tienes razón. Hemos pasado por mucho en poco tiempo."

"Entonces, ¿qué te parece si empezamos de nuevo? Nos tomamos el tiempo para conocernos mejor, sin prisas."  Una sonrisa se dibujó en su rostro.

"Me parece una buena idea. De hecho, ¿qué haces hoy?" 

"Nada en particular."

"¿Te gustaría pasar el día conmigo? Puedo mostrarte un poco de mi mundo."

"Me encantaría."

Pasamos el resto del día juntos. Pedro me llevó a su estudio de grabación, un lugar que reflejaba su pasión y dedicación. Me presentó a su equipo, personas que lo apoyaban y compartían su visión.

Mientras estábamos allí, Pedro comenzó a contarme sobre su trayectoria.

"Nací en Madrid, pero cuando tenía cuatro años, mi familia se mudó a Canarias. Allí es donde realmente crecí y donde comenzó mi amor por la música." 

"¿Siempre supiste que querías ser cantante?"

"No exactamente. Al principio, solo era un hobby. Me gustaba el freestyle y solía hacerlo con mis amigos. Pero en 2020, durante la pandemia, decidí tomarlo más en serio. Empecé a trabajar con Linton, un productor de Canarias, y lanzamos "Ahora y Siempre" en el 21. Esa canción fue un punto de inflexión para mí." 

"¿Y cómo fue trabajar con Bizarrap?"

Pedro sonrió al recordar.

"Increíble. La sección fue una colaboración que nos llevó a otro nivel. Nunca imaginé que tendría tanto éxito. Estar en la cima de las listas globales de Spotify fue surrealista."

Mientras hablaba, podía ver la pasión en sus ojos. Pedro era un trabajador incansable, alguien que había sacrificado mucho por su carrera. Pero también era alguien que buscaba conexiones reales, algo más allá de la fama y el éxito.

Al final del día, mientras caminábamos por las calles de Madrid, me di cuenta de que había mucho más en Pedro de lo que mostraba al mundo. Y estaba dispuesta a descubrir cada faceta de él, paso a paso.

"Gracias por compartir tu mundo conmigo hoy."

"Gracias a ti por querer ser parte de él."

Nos detuvimos frente a mi puerta. Pedro tomó mi mano y la besó suavemente.

"Hasta mañana, Gordi".

"Hasta mañana, guapo."

Mientras lo veía alejarse, supe que este era el comienzo de algo nuevo, algo real. No podía creer lo bien que había salido el día con Pedro.

Habíamos hablado de todo: su infancia en Canarias, su carrera, sus miedos, sus sueños. Había sido real, íntimo, casi demasiado perfecto.

Me dejé caer en la cama, aún con la sudadera de Pedro puesta. Era negra, un poco grande para mí, y olía a él: ese aroma entre madera, cigarro y perfume caro que me había vuelto adicta.

Saqué el móvil de mi bolsillo y noté que las notificaciones estaban explotando.

Instagram: Quevedo ha subido una historia.

Mi corazón se detuvo por un segundo. Abrí la notificación y ahí estaba: yo.

Era una foto en el estudio, claramente tomada sin que me diera cuenta. Estaba de perfil, sentada en el sillón con la sudadera de Pedro puesta. Mis pecas se veían marcadas por la luz tenue del estudio, y mi cabello estaba medio recogido. Me veía... bien. Natural. Y Pedro había escrito sobre la foto: "Sin señal."

"No, no, no", susurré, llevándome las manos a la boca.

"¿Qué pasa?" Martina apareció corriendo desde el pasillo, con Alana detrás de ella.

"Pedro... Pedro acaba de subir esto", les enseñé la pantalla.

Martina gritó y Alana me arrebató el móvil de las manos.

"¡Mamma mia! Pero si parece que están casados", dijo Alana, riendo mientras leía los comentarios.

"¿Quién es ella?""¿Es su novia?" "¡Están juntos!"

Alzó una ceja. "Pues ahora sí que estás en el ojo del huracán, cariño."

"Pero... ¿por qué subió esto?" pregunté, completamente en shock.

"Porque está marcado por ti, Ale", dijo Martina con una sonrisa. "Este chico está frito por ti."

De pronto, el móvil vibró. Un mensaje de Pedro.

Pedro: "¿Te gustó la foto?"

Ale: "¿Por qué subiste eso?"

Pedro: "Porque me gusta cómo te ves en ella."

Sentí que mi estómago daba un vuelco.

"Ay, por favor, Ale. Esto es lo más romántico que he visto en mi vida", dijo Martina, tirándose sobre la cama.

"Es una locura", susurré.

Pedro: "Estoy trabajando en algo para ti. No se lo digas a nadie. 😉"

"¡¿Me estás jodiendo?!" dije en voz alta. "¿Qué?" preguntó Alana, curiosa.

"Dice que está trabajando en algo para mí", dije, enseñando el mensaje.

"Eso solo puede significar una cosa", dijo Alana, entrecerrando los ojos. "Una canción."

"¿Pedro escribiéndote una canción? Tía, te vas a hacer viral en cuanto salga", dijo Martina, saltando en la cama.

No podía creerlo. ¿Pedro escribiendo una canción para mí? Mi cerebro estaba colapsando.

"Pero... apenas estamos empezando", dije, aunque en el fondo sabía que ya había una conexión muy fuerte entre nosotros.

Pedro: "¿Puedo llamarte?"

Le di un suspiro profundo y respondí:

Ale: "Claro."

Mi móvil sonó inmediatamente. Me levanté y caminé hacia el balcón, dejando atrás a Martina y Alana que ya estaban planeando cómo me vestiría para la siguiente vez que lo viera.

"¿Hola?" dije. "Hola, Gordi." La voz de Pedro era baja y rasposa.

"Entonces... ¿qué es eso en lo que estás trabajando?" pregunté, intentando sonar casual.

"No te puedo contar mucho todavía", dijo, con ese tono travieso que ya reconocía. "Solo que es sobre ti. Y que espero que cuando la escuches, te guste tanto como me gustas tú."

Sonreí como una idiota.

"¿Siempre eres así de directo?"

"Cuando algo me gusta, sí."

"¿Y yo te gusto?"

"Mucho."

Me mordí el labio, mi corazón acelerado.

"Entonces quiero escuchar esa canción cuando esté lista."

"Te prometo que serás la primera en oírla."

Colgamos después de un rato, y me quedé ahí, en el balcón, mirando las luces de Madrid mientras sentía que el mundo estaba cambiando bajo mis pies. Pedro, Quevedo me estaba escribiendo una canción. Y eso solo podía significar una cosa: estábamos cruzando una línea de la que ya no había vuelta atrás.

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