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𝐂𝐚𝐩í𝐭𝐮𝐥𝐨 𝟐𝟑: 𝐓𝐨𝐦𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐝𝐞𝐜𝐢𝐬𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬

20:44, 15 February 2025

El concierto en Londres había sido un éxito, y la carrera en Silverstone, un espectáculo inolvidable. Pero más allá del brillo de los reflectores y la adrenalina del fin de semana, Alexie y Lando sabían que había una conversación pendiente.

Ambos habían hecho grandes gestos el uno por el otro, demostrando que se preocupaban y querían hacer que su relación funcionara. Pero los sentimientos no siempre eran suficientes.

Las carreras de Lando lo llevaban por todo el mundo. La música de Alexie la hacía viajar constantemente. ¿Cómo podían construir algo estable si siempre estaban en movimiento?

Era hora de hablar en serio.

El sol apenas se ocultaba en Londres cuando Alexie llegó al departamento de Lando. La vista de la ciudad se extendía más allá de los ventanales, pero en ese momento, ninguno de los dos estaba prestando atención al paisaje.

—¿Quieres algo de tomar? —preguntó Lando, más como una excusa para ganar tiempo que por otra cosa.

—No, gracias —respondió Alexie con una sonrisa suave. Luego respiró hondo y fue directa—. Creo que tenemos que hablar.

Lando dejó el vaso que tenía en las manos y asintió.

—Lo sé.

El silencio se instaló entre ellos por un momento. No incómodo, pero sí lleno de pensamientos no dichos.

Alexie fue la primera en romperlo.

—Te quiero, Lando. Mucho. Pero no podemos seguir fingiendo que esto es fácil.

—No lo es —admitió él, pasándose una mano por el cabello—. Pero tampoco quiero rendirme.

—Yo tampoco —dijo ella con convicción—. Pero tenemos que encontrar una manera de que esto funcione sin que nos haga daño en el proceso.

Lando la miró con intensidad, como si tratara de grabar cada palabra en su mente.

—Dime qué necesitas, Alexie.

Ella tomó aire.

—Necesito estabilidad, aunque eso suene raro en nuestras vidas. Necesito saber que, incluso cuando estemos a miles de kilómetros de distancia, vamos a tener un plan. Que no vamos a dejar que la distancia nos convierta en extraños.

Lando asintió lentamente.

—Lo entiendo. Y tienes razón. Siento que, cuando estamos juntos, todo es increíble. Pero cuando estamos separados, todo se siente más difícil de manejar.

—Exactamente.

—¿Entonces qué hacemos? —preguntó él, genuinamente queriendo una solución.

Alexie se inclinó hacia él y entrelazó sus dedos con los de Lando.

—Tenemos que establecer algunas reglas.

Él levantó una ceja con curiosidad.

—¿Reglas?

—Sí. No quiero que sean imposiciones ni nada, pero sí acuerdos que nos ayuden a sentirnos más seguros en esta relación.

Lando se acomodó mejor en el sofá, interesado.

—De acuerdo. Dime cuáles tienes en mente.

Después de hablarlo durante un buen rato, llegaron a algunos puntos clave:

Siempre comunicar cómo se sienten. Si en algún momento alguno de los dos se siente abrumado, inseguro o simplemente necesita apoyo, debe decirlo en lugar de guardárselo.

Definir momentos para verse. No podían dejar todo al azar. Si realmente querían estar juntos, debían hacer un esfuerzo por encontrarse en ciertos momentos clave, ya sea entre carreras o en sus respectivos conciertos.

Darse espacio cuando sea necesario. Ambos tenían vidas ocupadas y exigentes. Había que entender que, a veces, el otro estaría demasiado cansado o enfocado en su carrera, y eso no significaba falta de interés.

No dejarse llevar por los rumores. El mundo del espectáculo y el automovilismo estaban llenos de especulaciones y chismes. Tenían que confiar en el otro y no permitir que los medios les hicieran dudar.

Recordarse el uno al otro lo importante que eran. A veces, un simple mensaje o una videollamada sorpresa podía marcar la diferencia en los días más difíciles.

Lando sonrió al escuchar la lista.

—Me gusta esto. Se siente... realista.

—Porque lo es —respondió Alexie—. No quiero que esto sea una relación idealizada. Quiero que sea una relación real, con todo lo que eso implica.

Lando le tomó la mano y la acarició con el pulgar.

—¿Sabes qué es lo mejor de todo esto?

—¿Qué?

—Que lo estamos haciendo juntos.

Alexie sintió un calor agradable en el pecho.

—Sí, juntos.

Lando se levantó del sofá y fue hasta su habitación, revolviendo algunas cosas hasta que sacó un pequeño objeto. Cuando volvió, se lo entregó a Alexie.

Ella lo miró con curiosidad. Era un llavero.

—¿Qué es esto?

—La llave de mi departamento en Mónaco.

Alexie levantó la vista, sorprendida.

—¿Me estás dando una copia de tu llave?

Lando se encogió de hombros, pero había emoción en su mirada.

—No significa que tengas que mudarte ni nada de eso. Solo quiero que sepas que siempre tienes un lugar conmigo, en cualquier momento que lo necesites.

Alexie sintió un nudo en la garganta.

—Lando...

—No tienes que decir nada ahora. Solo quiero que sepas que estoy en esto al cien por ciento.

Ella cerró los ojos por un segundo, dejando que el momento la envolviera.

Cuando los abrió, sonrió y tomó la llave entre sus dedos.

—Gracias. Esto significa mucho para mí.

—Tú significas mucho para mí.

El peso de esas palabras quedó suspendido en el aire, llenando la habitación con una sensación de certeza.

Sin decir más, Alexie se inclinó y lo besó con ternura, sintiendo que, por primera vez, realmente estaban construyendo algo sólido.

Algo que valía la pena luchar.

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