Fanfics

𝐂𝐚𝐩í𝐭𝐮𝐥𝐨 𝟓: 𝐋𝐚 𝐢𝐧𝐯𝐢𝐭𝐚𝐜𝐢ó𝐧 𝐢𝐧𝐞𝐬𝐩𝐞𝐫𝐚𝐝𝐚d

20:36, 10 February 2025

El rugido de los motores aún resonaba en los oídos de Alexie cuando salió del paddock junto a sus padres. La adrenalina del GP de Las Vegas seguía corriendo por sus venas, y no podía negar que había sido una de las experiencias más emocionantes que había vivido. Nunca antes había prestado tanta atención a una carrera de Fórmula 1, pero esta vez había sido diferente. Esta vez, sus ojos habían seguido cada movimiento de un coche en particular: el de Lando Norris.

—¿Qué te ha parecido? —preguntó su padre con una sonrisa, notando su entusiasmo.

—Increíble —admitió ella—. Es una locura ver la carrera tan de cerca. Todo pasa tan rápido...

—Pues imagínate para ellos —rió su madre—. A más de 300 km/h y tomando decisiones en fracciones de segundo.

Alexie asintió, pero su mente no tardó en distraerse cuando notó que su teléfono vibraba en su mano. Miró la pantalla y su corazón dio un pequeño brinco. Lando Norris.

"Cena del equipo esta noche en el hotel. Si te animas, estás invitada 😉."

Por un momento, dudó. No es que no quisiera ir, pero el hecho de haber pasado el día en el paddock, rodeada de tantas personas importantes en el mundo del automovilismo, ya la había dejado un poco abrumada. Además, aunque se había sentido cómoda hablando con Lando, no podía evitar preguntarse si él solo estaba siendo amable o si realmente quería que estuviera allí.

Pero entonces recordó cómo él se había tomado el tiempo de hablar con ella durante el fin de semana, cómo había sido genuino a pesar de la imagen pública que tenía. Y, al fin y al cabo, ¿qué tenía de malo aceptar la invitación?

"Me animo. ¿A qué hora?"

Lando no tardó en responder. "Nos vemos en el restaurante del hotel a las 9. No hace falta que te arregles demasiado, es algo informal."

Alexie sonrió. Había algo en su manera de escribir que la hacía sentir tranquila, como si no tuviera que esforzarse en impresionar a nadie.

Cuando llegó al restaurante, notó que la atmósfera era animada pero relajada. Varios miembros del equipo de McLaren estaban allí, algunos aún con la ropa del equipo, otros ya cambiados en ropa casual. En el centro de todo, Lando, riendo con algunos de sus compañeros.

—¡Alexie! —dijo en cuanto la vio, levantándose de su asiento y caminando hacia ella—. Me alegra que hayas venido.

—Gracias por la invitación —respondió ella con una sonrisa.

Lando le señaló un asiento a su lado, y Alexie se sintió aliviada de no tener que sentarse con extraños. Mientras la cena avanzaba, se sorprendió de lo cálido que era el ambiente. A pesar de la presión y la competitividad que debía existir en la Fórmula 1, el equipo McLaren parecía más una familia que un grupo de colegas.

—¿Te gustó la carrera? —le preguntó Lando mientras cortaba un trozo de su comida.

—Sí, mucho. Fue emocionante, aunque creo que estuve más nerviosa que tú —bromeó Alexie.

Lando soltó una pequeña carcajada. —Créeme, estaba nervioso. Solo que lo disimulo bien.

—No lo parece. En la pista pareces completamente seguro.

—Porque ahí es donde mejor sé manejar la presión —admitió él—. Fuera de la pista... bueno, es otra historia.

Alexie levantó una ceja, intrigada. —¿A qué te refieres?

Lando bajó un poco la mirada, girando la copa de agua en sus manos. —Supongo que la gente asume que, porque somos pilotos, lo tenemos todo bajo control. Pero la verdad es que... no siempre es así. Hay mucha presión, muchos ojos sobre nosotros. Y cuando cometes un error, todo el mundo lo ve y lo comenta. A veces me pregunto si algún día podré simplemente... disfrutarlo sin preocuparme tanto.

Alexie se quedó en silencio por un momento, asimilando sus palabras. Sabía lo que era eso. La música tenía su propia versión de esa presión, con expectativas constantes y miedo al fracaso.

—Te entiendo —dijo finalmente—. La música también es así. Si fallas una nota en el escenario, la gente lo nota. Si sacas una canción y no tiene éxito, empiezan a cuestionarte. A veces me pregunto si debería haber elegido otra carrera, algo más estable.

Lando la miró con interés. —¿Y qué te hace seguir?

Alexie sonrió con suavidad. —Porque cuando canto, cuando realmente me dejo llevar, siento que todo vale la pena. Que estoy exactamente donde debo estar.

Lando asintió lentamente, como si sus palabras le hicieran sentido.

—Eso mismo siento yo cuando manejo. Supongo que, al final, es cuestión de encontrar el equilibrio entre disfrutar lo que hacemos y no dejarnos consumir por la presión.

—Sí —dijo Alexie—. Aunque a veces es más fácil decirlo que hacerlo.

—Definitivamente —respondió él con una sonrisa torcida.

Siguieron hablando durante la cena, compartiendo anécdotas de sus vidas, de sus carreras, de sus miedos y sueños. Para Alexie, fue una conversación refrescante, porque por primera vez en mucho tiempo sentía que alguien realmente la entendía.

Cuando la cena terminó, el equipo empezó a despedirse poco a poco. Alexie y Lando se quedaron un momento más, sin apresurarse a irse.

—Me alegra que hayas venido esta noche —dijo él finalmente, metiendo las manos en los bolsillos.

—Yo también me alegro. Fue... diferente. En el buen sentido.

Lando sonrió y asintió. Por un momento, hubo un silencio cómodo entre ellos.

—Bueno, supongo que nos veremos pronto —dijo Alexie.

—Eso espero —respondió Lando con un destello de diversión en los ojos—. Y si no, siempre puedo buscar una excusa para venir a uno de tus conciertos.

Alexie rió suavemente. —Quizás deberías.

Intercambiaron una última mirada antes de despedirse, y mientras Alexie caminaba hacia su habitación, no pudo evitar sonreír. Había algo en Lando Norris que la hacía sentir diferente, algo que aún no podía definir, pero que definitivamente despertaba su curiosidad.

There are no comments yet. Log in to be the first to leave a review!

Similar stories