Finale
07:55, 14 October 2020Jungkook:
El sol estaba brillante, era cálido y el cielo estaba despejado con un par de nubes blancas adornando el hermoso día.
Todos los invitados habían asistido vestidos elegantemente, portando trajes diseñados exclusivamente para ellos. Tenían la ropa de la más alta costura, con etiquetas que valían mucho más de lo que cualquiera pudiera pensar. Sonreían mostrando sus grandes dientes blancos. Mostrando modestia, simpatía y clase, con aquellos rostros operados y los cuerpos llenos de cirugías. Buscando reducir y estilizar una figura falsa. Entre ellos se saludaban agradablemente tratando de encontrar al mejor socio en el proceso. Eran tan falsos.
Cuando el reloj llegó a las 12am en punto, todos se dirigieron al salón principal esperando por el gran espectáculo.
Dos meses habían pasado.
Dos meses, desde que Jimin se había ido, y a nadie parecía importarle.
Era cómo si nunca hubiera existido. Todos los presentes que anteriormente morían por tener el honor de hablar con él, ahora simplemente no les importaba. Jimin no generaba ganancias.
¿Y quién iba a querer un rostro bonito manchado con un suicidio?
La noticia de que el joven y talentoso modelo Park Jimin se había suicidado había sido noticia internacional. Absolutamente todos hablaban de ello. Nadie podía creerlo. Existían preguntas tristes y melancólicas, que sentían empatía por él. Buscaban una respuesta que jamás llegaría, y rezaban porque estuviese donde estuviese, se encontrará bien:
"¿Cómo alguien podia llegar a ese estado? Tal vez estubo muy sólo."
"Tenía el mundo por delante ¿Por qué lo haría en la cumbre de su carrera?"
"Era tan joven y lindo, no puedo creerlo. ¿Y si alguien más lo hizo?"
Como así también existían acusaciones y prejuicios, por parte de personas mal intencionadas y envidiosas:
"Las drogas lo consumieron. Todas las estrellas hacen lo mismo."
"Ni siquiera era tan bueno. Hizo lo que tenía que hacer, acá vence el más fuerte. Él era solo un niño mimado."
"Estaba loco, era un sádico y trataba mal a todos sus empleados. Obtuvo su merecido."
Habían pasado solamente dos meses desde que sucedió. Y todos habían llegado a sus propias conclusiones.Pero lo que era seguro, es que a nadie que estuviera hoy aquí, le importaba. Sólo estaban por el dinero.
Mi madre, tubo una recaída, pero no fue por Jimin, fue porque las acciones bajaron hasta el suelo ni bien se hizo público. La empresa estuvo casi al borde de la quiebra, aún dependía de un hilo...Pero ella supo perfectamente como arreglar y solucionar todo rápidamente. Volvía a ganar.
Me preguntó si alguna vez fue capaz de amar. Si alguna vez sintió alguna emoción. Parecía tan fría y distante. Incluso cuando él aún vivía, nunca la ví verdaderamente feliz, supongo que ella tiene sus propios motivos. No la culpó por lo que hizo, es su vida y ella sólo busca lo mejor para si misma, cómo todos nosotros hacemos. Pero jamás podré perdonar el día en que decidió separarme de él hace muchísimos años. Probablemente si me hubiera quedado a su lado desde el comienzo nada de esto hubiera pasado... No, no hubiera logrado nada, sólo éramos unos niños inexpertos, y seguramente no hubiera podido cuidarlo. Otra vez, sólo era un inútil que no sabía ni cómo proteger a la persona que más amaba.
El padre de Jimin. El señor Park estaba destruido. Su único y verdadero hijo se había esfumando como si fuera un sueño. El más bello sueño de todos, y cuando repentinamente despertó, se dió cuenta de que la realidad era una completa mierda.El señor Park se dejó vencer por el dolor de perder a su hijo. Ya no podía diseñar nada más, sus manos no lo dejaban. Temblaban todo el tiempo. Mi madre se deshizo de él. Ya no funcionaba en la empresa, ahora el jefe de diseño era Lee Taemin. El señor Park se encerró en su estudio, buscando la forma de volver a confeccionar algo. Y había decidido no salir de allí hasta lograrlo. ¿Pero cómo crear algo cuando tú única luz de inspiración se había ido?
Lentamente la hora se acercaba. Todos comenzaron a tomar asiento en el enorme jardín del fondo.Todo estaba decorado con pequeñas luces amarillas y bellas rosas blancas. Me recordaban a mi novio, era puro, inocente y brillante, se veía frágil y delicado como aquellas rosas. Pero incluso las flores más bellas, tenían espinas. Y dolían. Dolían mucho.
Tranquilamente caminé al frente de aquella alfombra, todos a mi alrededor se pararon y la música clásica comenzó a llenar el lugar.Al otro lado, de este hermoso jardín estaba la prometida vestida de la misma tonalidad que aquellas bellas rosas. Se veía cómo un ángel,era hermosa y sonreía con modestia, probablemente esté era el mejor día de su vida. Caminaba con pasos firmes hasta el altar, sosteniendo un hermoso buqué de color rojo.
Cuando finalmente llegó, su mirada se veía esperanzadora. Tenía mucha ilusión y felicidad en sus ojos.Había respondido aquella pregunta con tanta confianza y rapidez, estaba muy segura de lo que hacía... Yo no podía decir lo mismo.
-Jeon Jungkook, ¿acepta por esposa a Lee Sunmi, para amarla y respetarla hasta qué la muerte los separé?- Me preguntó él hombre vestido de santo. Sunmi no era la única que esperaba viéndome atentamente. Todos esperaban una respuesta de mí.
-Acepto.- Respondí vacío y sin emociones.
Todos a nuestro al rededor aplaudieron con felicidad y envidia. No veían la hora de comenzar con este nuevo negocio.Nuestras familias sonreían de oreja a oreja. Sunmi estaba contenta, o eso aparentaba. Ella sabía perfectamente que esto no era nada más que un contrato, pero prefería vivir en una mentira que aceptar la dolorosa realidad.
-Puede besar a la novia.
Me acerque lentamente a ella y la tomé por los hombros. Sunmi estaba sonrojada, yo no expresaba nada. Le dí un cortó beso en los labios, casi rozándola.Me separé de ella y comenzamos a caminar hacia la salida.El espectáculo había terminado.
Los invitados entraron al salón principal y el resto de la celebración siguió normalmente. Yo era la figura principal, se suponía que debía ser el hombre más afortunado del mundo. Tenía una chica hermosa a mi lado, el dinero no era un problema y podía hacer lo que quisiera cuando finalmente acabará el año. La persona más feliz de la tierra y con toda la vida por delante. Entonces... ¿Por qué mis ojos picaban tanto?
¿Por qué no podía ni siquiera fingir sonreír? ¿Por qué me dolía tanto el pecho, cómo si no pudiera respirar?
Cada segundo de mi vida, siento que me ahogó en un inmenso océano. No me encuentro a mi mismo.Deje de ser yo. Y me siento tan vacío. Cómo si el tiempo se hubiese detenido, estoy atrapado en una línea, en algún lugar en dónde todo se repite una y otra vez, y sólo lo sigo viendo a él.
Mi cuerpo se mueve por si mismo y actúa sin mí. No hay emociones, no siento nada que no sea este maldito e insoportable dolor de haberlo perdido.
Todo era tan colorido y brillante cuando tenía a Jimin. No podía simplemente dejar de pensar en él. Era como si una parte de mi hubiera muerto a su lado.
Mi alegria. Mi sueño. Mi familia. Mi amor. Él era mi vida entera... Y ahora simplemente se había ido.
Me alejé lentamente de aquel hipócrita lugar y fui al jardín en donde se realizó la ceremonia. Aún estaba todo decorado con aquellas rosas blancas. Tomé una y la llevé cerca de mi nariz, su aroma era tan hermoso como su apariencia.Me paré en el altar una vez más, pero ahora sólo pensaba únicamente en Jimin.
Este lugar se parecía mucho a lo que alguna vez imaginé.
Desde muy pequeño, siempre creí que Jimin se veía hermoso usando colores claros. El blanco hacía resaltar su inocencia y sus pequeños y brillante ojos. Quería ser el primero en tomar su mano y casarme con él. Besarlo con amor, y amarlo durante toda la eternidad.Nos mudaríamos juntos y tendríamos nuestra propia familia. Todas las mañanas lo despertaría con el desayuno y un beso sobre su pequeña frente. Escucharía su hermosa risa cada mañana. Y luego de unos años, queria buscar la forma de tener un niño y una niña, queria tener hijos a su lado y amarlos tanto. Le daría todo el amor y cariño que nunca sentí que tube. Y los llevaría a todos a París de vacaciones porque Jimin se había enamorado de aquel lugar.Tenía una vida armada a su lado y ahora ya no estaba.Jimin se merecía el mundo entero, quería abrazarlo una última vez más y decirle que lo amaba. Que realmente lo amaba tanto que sería capaz de dar mi vida por él. Queria decirle tantas cosas...
Mi duraznito... Mi príncipe.... Mi Jimin... Te amo tanto, ¿por qué me dejaste?
-¿Jungkook?
-S-sunmi...
-¿Qué haces aquí? La fiesta aún sigue cariño...
-Lo sé, lo lamento.- Me disculpé limpiando mis ojos. Tenía que seguir fingiendo.
-...
-Yo también lo extraño.- Dijo ella de repente. Me quedé estático.
-...
-Esta bien puedes llorar si quieres. No lo contengas más Jungkook.
-E-estoy tan cansado. Lo extraño mucho.
-Lo sé, él está en un mejor lugar ahora. Y estoy segura que desde donde quiera que esté, él te sigue amando y seguramente desea que seas feliz. Así que no lo decepciones...
-Tienes razón. Perdóname, debí parecer un niño.- Dije sonriendo melancólicamente mientras limpiaba las lágrimas que se me escapaban.
-No te preocupes está bien.
-Gracias.
-¿Vamos?- Preguntó ella dándome la mano.
-Vamos.- Accedí tomándola. Y dejé aquella blanca rosa marchitarse en el suelo.
Fin.
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