Capitulo XXIV
06:14, 19 July 2021POV on:
Los seres humanos viven su vida pensando que tienen todo el tiempo del mundo para vivirla. Y suelen olvidar que el tiempo pasa sin detenerse y cada segundo es tan importante cómo el primero. Cuando menos nos damos cuenta el tiempo pasa tan rápido que un año se transforma en una hora y un siglo en treinta minutos.
Cada ser humano tiene un objetivo, una meta en su vida la cual persiguen desesperadamente con el fin de encontrar aquello que tanto buscaban. Para algunos eso es la felicidad, para otros el amor, el dinero, estar con sus seres queridos... No hay un fin perfecto y único, cada quién construye el suyo y lo cambia incontables veces a lo largo de su vida. El de Jimin en estos momento era salir por aquella cortina y dejar a todos impresionados como siempre. Pero había olvidado que el tiempo puede ser muy importante. Y que con tan solo cinco minutos, su vida podría desmoronarse mientras el veía el reloj esperando la hora para poder salir de allí.
Cuando el reloj marcó exactamente las 22hs, le dió un rápido vistazo a Taemin esperando la señal. Todo a su alrededor se oscureció, y la voz de un coqueto presentador introdujó la "pequeña" pasarela que se estaban armando en aquel privado evento. Taemin asintió y Jimin salió de aquella cueva como un hermoso cisne.
-Para inaugurar esta noche. Tenemos al modelo principal Park Jimin vistiendo un conjunto enteramente rosado creado por el joven y reciente diseñador Lee Taemin.- Vociferó aquel animado presentador, mientras Jimin iba con paso firme caminando a lo largo de aquella gigantesca plataforma.
-Es realmente muy hermoso. Un aplauso por favor.- Pidió alegremente. Jimin sentía que era dueño del mundo, estaba volando. Estaba volando demasiado alto.
-Sería encantador que nuestro talentoso diseñador pueda hacer un vestido de novia igual de hermoso para nuestra anfitriona de hoy, ¿verdad amigos?
¿Vestido de novia?
-Por favor enfóquenlos, se ven muy enamorados.- Dijo aquel hombre, haciendo que automáticamente las cámaras enfocaran a Sunmi al lado de Jungkook. Olvidando por completo la existencia de Jimin. A cada pasó que el daba sentía sus frágiles piernas temblar mientras veía la imagen de Jungkook y Sunmi en todas las pantallas. Ella sonreía tomando el brazo de Jungkook, y todo el mundo aplaudía celebrando a la hermosa pareja.
-Creo que todos estamos muy anciosos por el casamiento de estos hermosos jóvenes...
¿Casamiento?
-Son encantadores. Con tanta belleza estoy seguro que sus hijos serán adorables. Tendrán una hermosa familia.
¿S-sus hijos?
-Bueno regresando... ¡Oh por Dios Park Jimin se ha caído!- Exclamó alarmado, haciendo que todos dejaran de observar a los prometidos para volver a enfocarse en el joven. Jimin estaba tendido en el suelo sin poder moverse.
Estaba temblando, sentía que el aire comenzaba a faltarle. De repente se sentía demasiado observado, todos esos ojos lo veían con maldad y prejuicio. Murmuraban tan silenciosamente que el sonido se acumulaba, haciendo que todo se volviera ruidosamente ensordecedor.
El pánico se apodero de él, estaba inmóvil sin saber que hacer. Las lágrimas pronto comenzaron a acumularse en sus ojos. Y sentia como su corazón comenzaba a inundarse en un mar negro... Se había caído. Jimin se había caído. Había volado tan alto, que sol derritió sus alas.
Jungkook ni bien lo vió, se levantó bruscamente para ir a buscarlo. Sunmi intentó detenerlo sujetando suavemente la manga de su esmoquín, pero él simplemente la apartó y fue detrás de su príncipe. Ya había sido suficiente espectáculo.
Taemin, quién estaba más cerca, corrió hasta él a través de la plataforma y lo ayudo a levantarse con dificultad para regresar al camarino.
-B-bueno, esto es algo que nos puede pasar a todos, ¿verdad? Esperemos que nuestro modelo se encuentre bien. Mientras tanto sigamos con el resto de la noche. Hemos preparado nuestro mejor espectáculo sólo para ustedes...- Dijo el coordinador, haciendo que los invitados quedarán más calmados y tratando de distraerlos del pequeños incidente.
Jungkook entró rápido, buscando a Jimin por todas partes. Él pequeño rubio se encontraba con una toalla alrededor de él, siendo abrazado por Taemin. Quien intentaba calmarlo. Jimin estaba tan nervioso que ni siquiera se atrevía a apartar la vista del pecho de Taemin. Tenía miedo de ver las caras de los demás modelos que estaban allí esperando por su turno para salir. Sentía que todo el mundo estaba juzgándolo, y tenían razón... Era un fracaso.
-Jimin.- Exclamó Jungkook, corriendo hacia él.
-Señor Jeon, lo mejor es que ahora mismo se vaya. Jimin se encuentra muy delicado en estos momentos.- Taemin lo apartó lejos de ellos.
-Cállate idiota. Jimin ven conmigo.- Dijo suavemente dirigiéndose al más chico, quién aún se encontraba bajo los brazos de Taemin.
-Por favor, no empieces una de tus malditas escenas aquí y solo vete.- Exigió Taemin enojado.
-No olvides quienes son tus jefes. Con chasquear los dedos puedo hacer que te pongan en la calle.- Contestó desafiante.- Jimin se viene conmigo.- Dijo completamente decidido tomando por la fuerza al más bajo y cargándolo para salir de allí.
-¡Jeon déjalo!- Gritó Taemin intentando detenerlo.
-No me jodas, y quédate con tus estúpidas telas.- Respondió arrojándole los trajes que encontró en su camino, mientras se hacía paso afuera con el pequeño rubio entre sus brazos.
-J-jungkookie...
-Lo siento cariño. Ahora mismo nos iremos de aquí.- Susurró besando su pequeña frente mientras salía rápido de aquel lugar.
Pasó entre medio de todas las personas. Su familia lo había visto y su madre intentó detenerle pero fue en vano. Jungkook se fue sin decir nada, dejando a todos con la palabra en la boca. Estaba tan malditamente furioso que con su sola expresión en el rostro era suficiente para que los demás abrieran el camino. Fue hasta su auto y delicadamente sentó a Jimin a su lado. Condujo tan rápido como pudo y llevó al menor hasta su casa. Su verdadera casa.
Jungkook lo miraba de reojo cada tanto pero el menor se había acurrucado del otro lado, dándole la espalda. Cuando finalmente llegaron. Jimin, sin decir nada durante todo el camino, bajó por su cuenta y entró rápidamente. Como si estuviese corriendo o huyendo de algo. Jungkook ni bien lo vió, lo siguió hasta adentro. Estaba muy preocupado por él.
-Jimin...
-¿Porqué no me dijiste?- Preguntó el rubio enfrentando a Jungkook, con lágrimas en sus ojos y una expresión de verdadero dolor en su rostro.
-Jimin lo siento.
-Te vas a casar...- Susurró dolido. Afirmándolo más para él mismo que para el castaño que estaba a su lado.
-Jimin no. No es lo que creés.- Dijo Jungkook abrazando a Jimin por la fuerza.
-¡Jungkook t-te vas a casar!- Gritó intentando separase de él.- Soy un idiota... Creí que nosotros...
-No eres ningún idiota, por favor creéme, no lo haré. La dejaré. No la quiero yo te quiero a ti.- Dijo desesperado agarrando con fuerza la cintura de Jimin.
-Deja de mentirme...- Contestó abatido, tenía el corazón roto.- Me hiciste creer en algo que no existe.
-No es así, Sunmi y yo nos casaremos por contrato. Esto sólo es culpa de m...
-N-no quiero escucharlo más...- Dijo entrecortado con la voz rota.
-Pero Jimin...- Susurró Jungkook con lágrimas acumulándose en sus ojos al ver que el menor lo evitaba apartando su mirada.
-Por favor...N-no quiero...-Dijo agachado con la cabeza baja mientras sus lágrimas caían por sus mejillas. Jungkook quiso abrazarlo pero tenía miedo. Tenía miedo de que lo rechazara una vez más.
-¿Ya puedo tener mi hora libre?
-Te lo has ganado. En este momento, ni siquiera yo puedo soportarlo... mi corazón duele.
-Gracias Jimin...
-J-jungkook por favor sólo amamé durante una hora por última vez ¿si?- Pidió Jimin mirándolo directamente a los ojos, acercándose lentamente hacia el mayor. Tenía un aura sensible e inocente.
-Jimin yo...
-N-no tengo tiempo... Por favor.- Dijo dulcemente el rubio con voz tranquila y calmada. Con una sonrisa rota en la cara.
Jungkook lo vió a los ojos, lo analizó profundamente en tan solo un instante. Algo en él había cambiado otra vez, está vez se sentía más real. Como si hubiese llegado de un viaje muy lejano y se hubieran encontrado después de mucho tiempo. Volvía a sentir a Jimin otra vez.
Sin dudarlo está vez, lo tomó por las mejillas y con los ojos clavados en él, lo besó, suave y gentilmente.
Ese beso era inigualable. Después de varios meses Jungkook volvía a sentir aquella sensación, aquel sentimiento que tuvo la primera vez que lo besó. Era amor, auténtico, puro e inocente. Por un momento pensó que había dejado de respirar, ¿por qué todo se sentía tan terriblemente nostálgico?
Lo agarró de la cintura y lo atrajó más cerca suyo. Jimin, despacio, rodeó su cuello con sus delgados brazos mientras una lágrima se deslizaba por su mejilla. Parecía que el tiempo se había detenido, y ahora sólo existían Jungkook y Jimin. Mientras los dos seguían besándose con dulzura. Afuera de la casa había comenzado a llover, una ligera lluvia los acompañaba. El ambiente era tan triste, desgarrador. Dolía ver como un amor tan inocente moría clavado de espinas.
Jungkook tomó delicadamente las piernas de Jimin y las enrrolló en su cintura. Lentamente comenzó a caminar rumbo a las escaleras. Mientras aún seguía besando a Jimin con ternura. Jungkook tranquilamente abrió la puerta del cuarto ajeno. Todo seguía igual que antes. Las cosas de Jimin estaban exactamente en el mismo lugar donde las había dejado, estaban quietas esperando por su regreso.
Jungkook recostó suavemente a Jimin sobre la cama y por unos instantes se miraron fijo a los ojos. Se sentía tan real, tan mágico y hermoso.
Delineó sus gruesos labios con la mirada, y sin aguantarse más lo besó nuevamente. Jimin tomó con delicadeza su rostro y comenzó a juguetear con los finos cabellos de Jungkook. El castaño lentamente metió su mano en la camisa de Jimin. Sintiendo su delgada cintura entre sus dedos. Retiró sus pantalones con cuidado y lo dejó semi-desnudo. Solamente usando su ropa interior y aquella camisa color rosa con delicadas flores bordadas.Rápidamente Jungkook se deshizo de su incómoda ropa. Se sacó la corbata, tiro su traje y camisa al piso, quedando semi-desnudo antes los ojos de Jimin. El rubio estaba extremadamente sonrojado, le gustaba mucho ver el cuerpo de Jungkook. El castaño poseía la más bella anatomía que jamás haya visto, tenía el cuerpo más bonito de todos. Simplemente hermoso.Jimin se sintió avergonzado de sus ojos, y se sentó arrinconado sobre la cama.
Jungkook lo atrajó hacía su cuerpo y lo rodeo con sus brazos, no quería que se alejará de él. Comenzó a repartir pequeños besos. Partiendo desde la punta de sus regordetes dedos hasta llegar a su blanquesino cuello. Provocando cosquillas en Jimin, que lentamente se transformaron en gemidos. Ambos chicos se volvieron a mirar a los ojos profundamente y sin perder más tiempo, se besaron con fuerza.
Por inercia cayeron sobre la cama. Jungkook sobre el delgado cuerpo de Jimin. El mayor cortó el beso por unos instantes y descendió hasta llegar al pecho de Jimin. Con delicadeza, comenzó a lamer y mordisquear sus tetillas, viendo de vez en cuando cómo se le escapaban pequeños suspiros a través de sus labios y cómo Jimin intentaba contenerse. Una vez terminado con su trabajo, Jungkook bajo por su delgado abdomen dejando besos en el camino. Y justo antes de llegar a la meta final, se detuvo en la delgada linea que marcaba el bóxer de Jimin, separando su vientre de su hombría. Besó con dedicación su pancita, provocando que el rubio se desesperara. Su estómago sentía demasiadas cosquillas.
Cuando finalmente termino de jugar con él. Jungkook se deshizo de aquella molesta prenda y comenzó a lamer la erección de Jimin. El rubio se volvía loco con cada movimiento que hacía.
Jungkook besaba toda su extensión y dejó un par de besos marcados en sus muslos.Extendió un par de dedos hacía Jimin y él supo que hacer de inmediato.Con dulzura los metió dentro de su boca y los lamió tanto que su propia saliva se resbalaba por la mano de Jungkook.
El castaño subió hasta estar cara a cara con Jimin y al mismo tiempo que devoraba su boca, introdujo sus dedos dentro del menor. Lágrimas de dolor y placer se escapan por los ojos del pequeño rubio. Mientras tanto, Jungkook con delicadeza lo preparaba. Aún entre lágrimas Jimin se tomó un segundo para admirar a Jungkook. Lo vió profundamente, mientras acariciaba y delineaba su cara. Tratando de memorizar cada una de sus cicatrices, cada lunar que había sobre su cuerpo. Todos y cada uno de los detalles de Jungkook, quería recordarlos por el resto de su vida.
-Recuerdo cuando me dijiste que me amarías hasta el final.- Soltó de repente Jimin, haciendo que ambos vuelvan a la realidad.
-Yo siempre te amaré. No lo dudes más amor.- Respondió con rapidez el castaño. Y lo besó.
Jungkook deslizó sus dedos afuera de Jimin. Se acomodo entre sus piernas y de una estocada entró fácilmente. Jimin gimió, aún dolía.
Los dos chicos entrelazaron sus manos. Jungkook lo volvió a besar para que se olvidará de todo, coló su lengua en la boca de Jimin. Lentamente se fue moviendo dentro de él para que no le doliera. Jimin se aferró a Jungkook como un pequeño oso. Era tan chiquito a su lado, y Jungkook siempre tenía miedo de lástimarlo.
Con el pasar de los minutos, los dos se sintieron listos. Fueron aumentando la intensidad. Jimin necesitaba de Jungkook, y Jungkook necesitaba de Jimin. Y una vez más se besaron dulcemente.
-Lamento haberte empujado lejos de mí y haberme alejado... Nada de eso es tu culpa.- Dijo Jimin cortando aquel dulce beso, por primera vez en mucho tiempo se sentía protegido.- Tu me has dado todo de ti y yo simplemente lo tomé sin darte las gracias jamás. En verdad lo lamento...
-Jimin nada de eso importa ahora.- Contestó Jungkook besando las pequeñas lágrimas que resbalaban por su rostro. Jimin jamás había dejado de llorar, y sin embargo, aún sonreía para él. Para calmarlo, para que Jungkook fuera feliz.
-Dí que me quieres una vez más... aunque sea mentira.- Pidió el rubio con la voz rota y el corazón en la boca.
-Jimin yo en verdad te amo, te deseo más que a nada en el mundo. Y nadie va a cambiar eso jamás.- Se detuvo Jungkook, y lo miró fijamente, no sabía que más hacer para convencer a Jimin. Comenzaba a desesperarse.- N-nadie puede ocupar tu lugar, mi corazón y alma son completamente tuyos.-Dolía como el infierno no poder ayudar a la persona que amas.
-Jungkook eres tan hermoso que siento que voy a morir.- Dijo mirándolo de forma etérea. Jimin parecía un ángel caído del cielo.
-J-jimin... ¿Por qué siento que esto es una despedida?- Preguntó con lágrimas Jungkook, por alguna razón por más que sintiera que Jimin volvía a estar con él. Que volvían a conectarse, había algo que faltaba. Como si una parte de él no estuviese. Se sentía incompleto.
-...
-Por favor respóndeme...
-Jungkook te amo. Nunca lo olvides, no importa lo que haga o lo que diga, yo te amo.- Respondió Jimin tomado su cara entre sus regordetas manos, para depositar un suave y casto beso en los labios de Jungkook.
-Mi p-principe...- Jungkook comenzó a derramar lágrimas sobre Jimin. Todo se sentía tan doloroso.
-No llores... P-por favor. Sonrié una vez más... Sólo para mí.- Pidió Jimin con una sonrisa. No quería hacer sufrir a Jungkook, cuando él se merecía todo lo bueno en el universo. Jimin quería amar a Jungkook, quería amarlo tanto que no sabía como hacerlo.
-Te amo mi pequeño duraznito.- Sonrió Jungkook frotando sus ojitos.
-Y yo a ti Jeon Jungkook.
Jimin atrajó a Jungkook una vez más hacía sus labios, y ambos chicos se besaron con necesidad.
Jungkook subió una de las piernas de Jimin hasta su cadera y lentamente, sin soltar su mano. Fue dando embestidas dentro del interior de Jimin. Los dos se aferraban el uno al otro, buscando la forma de no separarse jamás. Era triste, todo se sentía demasiado triste. Pero aún así los dos preferían auto-engañarse, porque la realidad quemaba más que un cuchillo caliente perforando la piel.
El ritmo fue aumentando minuto a minuto. Jungkook dió vuelta a Jimin, y el rubio quedó subido sobre su erección. Subía y bajaba lentamente, mientras Jungkook lo masturbaba despacio. Las piernas le comenzaron a temblar y Jimin se corrió ensuciando su pecho y la mano de Jungkook. Pero no quería acabar aún, rodeo su cuello y se inclinó a besarlo, mientras recuperaba el aire.
El castaño lo agarró por la cintura y lo volvió a dejar recostado sobre la cama. Colocó una almohada sobre su espalda baja y lentamente siguió embistiéndolo. Mientras Jimin se ahogaba en gemidos, necesitando más.
Jungkook comenzó a aumentar el ritmo, cada una de sus estocadas impactaba con la próstata de Jimin. Haciendo que el pequeño rubio se volviera loco de placer, y apretara con fuerza la erección de Jungkook dentro suyo. Cuando ya sintieron que iban a llegar al tan desesperado orgasmo. Jungkook y Jimin se besaron una vez más, de manera suave pero necesitada y con una última estocada los dos se corrieron juntos.
Agotados sobre la cama, Jimin se acurrucó entre las sábanas. Jungkook con delicadeza lo atrajó hacía su pecho y deposito un beso sobre su frente. Lo abrazó y con suavidad comenzó a juguetear con su rubio cabello, mientras con la mirada recorría su carita.
-Jimin dime una última cosa más... ¿Ella te está controlando otra vez?
-...
-Por favor no te quedes callado, dímelo. Confía en mi.
-J-jungkookie...- Dijó bajito con los ojos llenos de lágrimas. Su mirada se encontraba destrozada, sus ojos cansados marcaban la lucha constante que mantenía consigo mismo. Era insoportable.
-Jimin dímelo...
-A-ayúdame...- Susurró en un grito angustiado, con temor en su voz. Jimin se estaba perdiendo a sí mismo. Y cada día que pasaba se volvía cada vez más desesperante.
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