Capitulo XXIII
20:33, 10 July 2020POV on:
Aquel día la luna estaba hermosa, redonda y brillante en medio del estrellado cielo nocturno. Casi podías ver la vía láctea grabada en el frío y oscuro anochecer. El evento que organizó Park Seulgi, se dio en un gran salón un poco alejado de la ciudad. Era un espectáculo completamente privado.
Justo como Jimin lo había predicho, su papá le envío el último traje en el que estaba trabajando. Se veía tan bello y elegante. Por lejos era uno de los mejores diseñadores de todos los tiempos.
Un auto privado vino a recogerlo de su departamento y llevarlo hasta allí. Su papá se había ofrecido a ir con él pero Jimin no quiso. Últimamente prefería estar solo.
Una ostentosa decoración de rosas y flores silvestres, hacían un camino perfectamente decorado hasta la entrada del salón, y por cada par de metros podías ver grabadas las iniciales "J.J & L.S" por todo el jardín. Esto era extraño.
Jimin dejó de prestarle atención a esos minúsculos detalles, y se adentro en la estúpida fiesta de su madre. Quería acabar con esto pronto para regresar a la tranquilidad de su departamento. Lentamente fue caminando más y más adentro del salón, las malditas iniciales se hacían cada vez más constantes. Debió haberle preguntado de que demonios se trataba todo este circo a su secretaría.
Rápidamente encontró la mesa principal de su familia y la del el Señor Lee, que obviamente estaban juntas. No era ninguna sorpresa. Jimin, se acercó hasta donde ellos estaban, y a medida que caminaba por en medio del salón, nadie dejaba de apartarle la vista. Jimin era tan bello y famoso. Todo el mundo lo reconocía y se quedaba embobecido con su imagen. Simplemente hermoso.
-Buenas noches.- Saludo elegantemente acercándose a su mesa, mientras se agachaba cordialmente para dejar un beso en la mejilla de su padre a modo de saludo.
-Jimin hijo, por fin estás aquí.
-Hola papi, ¿me has hechado de menos?- Preguntó socarrón, captando la atención de todos. Más que nada la de un castaño quien lo veía inquieto desde el otro lado de la mesa.
-Por supuesto que sí, ven sientate a mi lado te he guardado un lugar.
-Gracias.- Contestó sonriendo mientras se hacía espacio.
-Veo que el traje te ha quedado perfecto. Cuando tu secretaria me llamó creí que no llegaría a tiempo pero he conseguido terminar. Te ves espectacular, el próximo lo haré azul oscuro, pero me das mi tiempo de terminar ¿bien?
-Si, siento haberte apurado. Es hermoso, me encanta todo lo que haces para mi.- Dijo el rubio abrasando a su padre con cariño.
-Estoy feliz de que te guste. Mirá a Sunmi también le hemos diseñado un vestido. ¿Podrías enseñarselo?- Preguntó el hombre amablemente.
-Por supuesto.-Dijo ella levantándose. El vestido era de un hermoso color púrpura, con pequeños detalles brillantes y bordados de encaje.
-Es... lindo.- Dijo Jimin secamente, fingiendo que le agradaba solo para mantener feliz a su padre.
-¡¿Verdad que si?!- Contestó orgulloso por su trabajo.
-Y bien, ¿podrías contarme de que trata todo esto? No he tenido tiempo de preguntar absolutamente nada. Últimamente no he tenido tiempo ni de respirar.- Dijo dándose la vuelta para enfocar su atención en algo más, y hacer como que Sunmi no existiera.
-Me lo imaginó, debes estar lleno de cosas por hacer.- Dijo preocupado, mientras tomaba la cara de Jimin entre sus manos.- Mi pobre bebé está sufriendo, tal vez podrías regresar a casa y jugar al desfile con tu viejo padre mientras comemos helado.
-Tal vez vaya algún día, pero sin helado. Debo cuidar mi figura.-Respondió sonriendo, mientras se separaba de su cariñoso agarre.
-Un poquito no te matará.
-Eso dices tú, porque te la pasas encerrado haciendo tus trabajos y nadie más te ve. ¿Verdad que tengo razón Sunmi? Nosotros somos los que ponemos el cuerpo en una plataforma y somos el enfoque de todos. Si nos vemos mal de cualquier forma, nos apuntaran con el dedo hasta acabarnos.- Refutó Jimin con prepotencia, viendo cómo todos lo miraban con distintos sentimientos plasmados en sus ojos.
-S-si.-Respondió ella desde su asiento con nerviosismo.
-Bueno supongo que tendrás razón. En fin, me alegró de hayas tenido tiempo de venir hoy, es un día muy especial. Sobre todo para tu hermano.
-¿De verdad?¿Qué celebramos?- Pregunto una vez más, tomando de la copa de vino. Y justo cuando estaba por responderle una vez más lo interrumpieron.
-¡Jimin!/ Jimin.- Gritó Jungkook levantádose de la mesa, al mismo tiempo que lo hacia su madre. Captando la atención de todos en la mesa.
-Hijo ¿podrías venir conmigo un segundo?- Tomó ella primero la palabra.
-Si madre.- Se levantó Jimin de la mesa, siguiéndola afuera. Dejando a su padre, Jungkook y Sunmi allí, con el resto de los invitados.
-¿Creés que podrás desfilar hoy? Tu eres mi sorpresa de evento.- Preguntó ella con indiferencia.
-Si podré hacerlo. Pero debiste decirmelo antes, no pretendas que por ser mi madre te daré shows gratis porque sí.- Respondió el rubio con desagrado.
-Lo sé, y por eso ya he depositado dinero en tu cuenta.
-Perfecto... Y dime, ¿de qué trata todo este circo? Me haz sacado en medio de la conversación, y justo cuando todo se ponía interesante ¿Qué tramas?- Cuestionó él con una sonrisita provocadora.
-Lo sabrás más tarde. Justo cuando estés allí arriba.-Respondió la mujer de la misma manera, señalando con la mirada la alta plataforma de desfile.
-Bien.
-Sígueme te llevaré hasta el camerino de atrás.- Dijo comenzando a caminar por todo el salón, hasta llegar a una gigantesca cortina negra, en donde todos se encontraban preparándose. -Si necesitas algo puedes hablarle a él. Es el coordinador del pequeño desfile de hoy.
-¿Quién es?
-Es el nuevo diseñador de la empresa a la que recientemente nos hemos asociado. Él ha estado trabajando junto a tu padre en los nuevos diseños, es realmente muy bueno. Y lo haz rechazado tres veces Jimin.
-Nunca he hecho eso.- Negó indignado.
-Haz estado cancelando las cenas. Era para presentarse, tu eres él modelo principal de la agencia y él uno de los diseñadores importantes. Tu asistente me ha estado informando de las declinaciones que has hecho tanto a él como a mí, y yo he reprogramado todas las citas y aún así has estado evitándolas. ¿Lo has olvidado?
-¿Él viejo cachondo?- Preguntó incrédulo, mientras observa al chico desde lejos al lado de su madre.
-¿De que viejo me hablas? Tiene casi la misma edad que tu hermano es dos años mayor. Su nombre es Lee Taemin, es el hijo mayor del Señor Lee, pero es un bastardo. Su madre es una próstituta de quién sabe dónde. Tuvo suerte de haber heredado el buen gusto de su padre.- Dijo sin emociones.
-Ya veo...
-Trátalo bien.- Sonrió ella pasando su mano por el hombro de su hijo.
-Eso haré.- Contestó sonriendo, al ver de quién se trataba.
-Saldrás en cuarenta minutos y con eso abriremos la noche de hoy. Cuando terminen de llegar los invitados que faltan, darás tu desfile, te presentarás con todos y listo. Eres libre.
-Fantástico.
-No lo arruines.- Terminó por decir ella con un tonó juguetón.
-Mirá quien habla.- Respondió Jimin de la misma manera. Mientras veía fijamente a Taemin quién había clavado la mirada sobre él, al darse la vuelta.
-Adiós hijo, te quiero.
-Desearía mentir tan bien pero no puedo, adiós má.- Dijo Jimin dándose la vuelta con una sonrisita descarada. Tranquilamente fue hasta donde estaba Taemin esperándolo para hablar con él.
-¿Así que finalmente vas a hacerme caso?- Preguntó el chico acercándose a Jimin.
-Realmente lo siento, no sabía que eras tú. Y de haberlo sabido no te hubiera cancelado ¿Creés que puedas perdonarme?- Preguntó el rubio con ojitos de cachorro.
-Lo pensaré.
-Oh vamos. Si todo sale bien hoy prometo ir más tarde a cenar contigo. Además hay un baile pendiente que tenemos.- Dijo Jimin con alegría.
-Buen punto. Esperó que tu hermano esté más controlado ahora.
-Si, no te preocupes por él. Discúlpame por aquella escena también, nunca pude pedirte perdón apropiadamente. De verdad lo siento.- Contestó el chico con sinceridad.
-No te preocupes Jimin, sólo estoy jugando. Ven conmigo te mostraré tu lugar.- Dijo Taemin con una genuina sonrisa en su rostro.
-Gracias.-Sonriendo Jimin y siguió a Taemin dentro del camerino. Aquel pequeño espacio estaba lleno de trajes muy hermosos y bellos. Jimin rápidamente fue hasta ellos y con delicadeza los observo uno por uno. Eran tan coloridos y llenos de pequeños detalles. En verdad eran increíbles.
-¿Te gusta ese?
-Si, es muy hermoso. El color violeta que usaron en el es precioso y los detalles bordados a mano son muy finos.
-Ese lo ha hecho tu padre hace un par de semanas atrás y yo lo he mejorado agregándole los detalles que vez.
-Es encantador. ¿Puedo utilizarlo?
-Tal vez en otro momento. Está colección son para los demás modelos. Para ti he organizado algo especial.
-¿De verdad? Muéstramelo por favor.- Rogó Jimin emocionado.
-Sígueme.- Dijo Taemin llevándolo hasta un cuarto más pequeño. Allí no había nadie. El cuarto estaba preparado para una persona y de él colgaba un traje color rosado con perlas y detalles con pequeñas flores muy hermosas. Ese traje era una obra de arte y seguramente era de los más caros en todo el lugar.- Este es el tuyo, y este es tu pequeño camerino privado. Me han dicho que no eres muy sociable con los demás, así que te dejado este espacio para ti cuando estés listo llamá a la maquillista y sales a escena. O puedes maquillarte por ti mismo si así lo deseas.
-Todo es muy hermoso...
-Lo he mandado a hacer para ti, después de todo eres nuestro modelo principal. Tengo fé en que todo saldrá bien.
-Espero que así sea... Este traje ¿lo haz hecho tu también?. Estos detalles nunca los he visto antes.- Dijo Jimin analizando su vestuario con dulzura.
-Si, me haz descubierto. Este es uno de los primeros que hice. ¿Recuerdas la primera vez que nos vinos? Bueno no he podido dejar de pensar en ti y lo perfecto que serías para usar algo como esto. Lo he diseñado con la imagen que haz dejado en mi la primera vez. Es un diseño puro, inocente, amoroso y muy bello... Cómo tu.- Respondió el chico analizando a Jimin.
-No creó que merezca todos esos halagos...
-Él dulce chico que conocí aquella vez si los merecía... Y aún sigo pensando lo mismo a pesar de todo.
-En verdad eres demasiado bueno conmigo... Gracias.
-No hay de qué. En fin, te dejó tranquilo, prepárate y sales en unos minutos. Tu eres el primero no lo olvides.
-Bien.
-Adiós.- Dijo Taemin cerrando la puerta atrás suyo. Jimin tomó una vez más el traje para verlo bien. Era tan hermoso. No tardó más tiempo y rápidamente comenzó a desvestirse. Necesitaba usarlo ya.
Cuando terminó se vió en el espejo. Parecía un ángel. Jimin estaba vestido de color rosado claro, con el bello diseño que habían hecho para él. Las perlas blancas quedaban hermosas con su piel, los pequeños detalles bordados con hilos brillantes formando rosas alrededor era muy delicado. De verdad que era bellísimo.
-¿Verdad que se nos ve bien?-Preguntó Jimin viéndose en el espejo. Orgulloso de su propia imagen.
-Taemin es un gran chico. No puedo creer que lo haya hecho él...
-Ni yo. Es bueno que esté enamorado de ti.- Le contestó a su tímido reflejo.
-Él no esta enamorado de mí...
-Si lo está, sólo que tu no te das cuenta de nada, eres un bobo Jimin.
-Lo sé... Lo siento. ¿Cuando podré estar con Jungkook otra vez? Lo extraño, no fue bueno haberte dejado todo a ti... Tú también lo quieres, deja de dañarlo y dañarte a ti misma.
-Cuando esto acabe. ¿Ya haz olvidado estos últimos meses? Él solo nos ha dejado, y se fue con su estúpida novia. Y gracias a mi hemos conseguido todo esto ¿Acaso quieres echarlo a perder?
-No, no es eso... Sólo que últimamente me siento débil, tengo miedo. No siento mi propio cuerpo y sin Jungkook, sin él, estoy seguro que moriría...
-Sólo confía en mi, no dejaré que eso pase. Si tu mueres yo muero, y eso no va a pasar. No puedes poner tu vida en manos de un chico. Incluso si es Jungkook, incluso si es el amor de tu vida. Eso es patético, tu escribes tu propio destino y no voy a dejar que nada nos pasé.- Dijo pintando sus labios de un rosa suave.
-Gracias... Jimin ¿Puedes prometerme algo?
-Depende...
-¿Cuando esto acabé puedo tener un momento para mí?
-No lo sé... ¿Me dejaras volver?- Preguntó desafiante a su reflejo. Ella no estaba de acuerdo con dejar a Jimin en el control otra vez. Estaban sufriendo los dos.
-Si... Ya no puedo hacer más nada. Estoy muy cansado.
-Te daré una hora entonces.
-Gracias.
-Bueno, vámonos.- Dijo Jimin viendo desaparecer la figura del espejo. Se retocó un poco el pelo y salió con la cabeza en alto. Listo para dar lo mejor de si.
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