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Capitulo XXI

07:49, 14 December 2022

POV on:

Corea del Sur, Seoul. 25 de Agosto. Dos meses después de la semana de la moda en París.

-Gira tu cabeza tres centímetros. Así es... Perfecto.- Dijo el fotógrafo apunto con su cámara.

-Por favor, podrías hacer una expresión más sensual...- Le pidió avergonzadamente al modelo. Él solo sonrió travieso y le dió lo que quería.- E-excelente.

-Gracias, ha sido un trabajo maravilloso.- Contestó el joven fotógrafo, mientras observa sus fotos... Era muy hermoso.

-Igualmente.- Dijo Jimin con una sonrisita.

-M-mm creés que algún día podríamos ir...- Preguntó tímido el fotógrafo.

-¿Qué sigue?- Preguntó Jimin demandante a su asistente. Se dió la vuelta sin importarle lo que el chico le estaba diciendo.

-Entrevista a las 17hs, la grabación del comercial de perfume a las 19hs y cena con el diseñador de la reciente empresa a la que nos hemos asociado. La cita es a las 21hs.

-¿Mi café?- Exigió él, caminando hacía la salida. Con su asistente por detrás llevando sus cosas.

-Aquí tiene señor.

-¿Creés qué puedas cambiar la cena? No quiero ver a nadie hoy.

-Esta es la tercera vez que lo cambiamos, n-no se verá apropiado otra cancelación.- Dijo ella con miedo.

-Hazlo de todas formas. Seguramente es otro viejo que está cachondo conmigo.- Respondió el rubio orgulloso de su imagen, mientras se acomodaba el cabello hacía arriba.

-S-si señor como usted ordené.

-Esto, está asqueroso.- Exclamó Jimin dándole un sorbo a su café antes de subir al auto.- Tráeme otro.

-Pero...

-Pero nada, ve a buscarlo y llévalo a la empresa. Iré a ver a papá.- Contesto subiéndose al automóvil negro.-¿Entendiste?

-S-si señor.

-Bueno ve, shu shu.- Dijo Jimin, moviendo su mano desde el auto.

Jimin había cambiado tanto en pocas semanas. No era el mismo. Luego de París, todo a su alrededor había cambiado. La empresa creció y se asoció con la familia Lee. Jimin prácticamente despegó y comenzó su carrera como modelo. Era tan bello y había cautivado a millones de personas con su ser. Era un diamante puro.Estaba teniendo tanto éxito y su agenda se veía cada vez más apretada. Literalmente no tenía tiempo ni para respirar. Su mayor desahogó venía cuando iba al instituto por las mañanas. Pero desde que comenzó a adquirir más reconocimiento, su madre habló con los directores y profesores para que Jimin comenzará a hacer su trabajo desde casa. Después de todo, solo faltaban unos meses para que se gradué y Jimin ya había conseguido muchísimo más de lo que cualquier estudiante hubiera tenido a la misma edad. No fue fácil, el estrés seguía consumiéndolo. El aire se le iba cada vez que pisaba una plataforma pero eso nunca le impidió seguir avanzando. Ahora se encargaba alguien más de eso...

Jimin llegó a la empresa, bajo del auto y le abrieron las puertas sin necesidad de mostrar la identificación. Entró al elevador y presionó el último de los botones.Su oficina queda al final del pasillo y era la segunda más grande, la vista era increíble. Sus paredes básicamente estaban hechas de ventanales gigantes que daban al centro de la ciudad. Era un lujo tener ese lugar de simple oficina personal.Jimin se encerró y se sacó el costoso traje que llevaba puesto, se puso su bata y comenzó a revisar los comentarios en las revistas más importantes. Eran buenos... Cómo siempre.Dejó eso a un lado, y comenzó a buscar el conjunto perfecto para llevar a la reunión con su padre.

Aún vivían todos juntos, pero nadie se veía prácticamente. Cada uno estaba en su propio mundo y Jimin muchas veces prefirió quedarse a dormir en su estudio antes que regresar a casa.Mientras veía la ropa, un golpeteo se escuchó al otro lado de la puerta, seguro era la asistente con su pedido.

-Adelante. Deja mi café en el escritorio y toma nota. Acepta la cena con el nuevo presidente de diseño. Diles a los del comercial de perfume que llegaré antes, voy a terminar rápido aquí. Para mañana prepara mi desayuno, no quiero ver nada de grasas y carbohidratos o haré que te lo comas tú. Quiero un informe con las estadísticas de ventas con mi imagen de la última semana. Y también notifica que hoy no iré a mi casa, me quedaré aquí otra vez. Eso es todo, retirate.- Dijo Jimin sin si quiera prestarle atención. Estaba muy concentrado viendo su ropa y analizando con detalle cada prenda mientras esperaba que la chica cerrará la puerta. Pero aquel sonido nunca llegó, se estaba poniendo molesto.

-¿No me escuchaste? Vete y cierra la...- Se había quedadó sin habla al ver de quién se trataba. Él no era su asistente.

-Lo siento, no soy ella.

-¿Qué haces aquí Jungkook?

-Vine a verte. Te extraño...- Confesó el castaño, cerrando la puerta detrás suyo.

-No lo creó, tú estas muy bien entre los brazos de tu... de alguien más ¿no creés?- Dijo dándose la vuelta para seguir viendo su colorida colección.

-Jimin sabes que eso no es cierto. Escúchame, no hemos hablado desde París, por dios por favor vuelve conmigo.- Rogó desesperado, mientras se acercaba rápidamente al rubio.

-No tengo tiempo para eso y lo sabes. Estoy muy ocupado ahora.- Se volteó sin importancia.

-¿Y qué pasó con nosotros?¿Con todos nuestros planes?¿Acaso lo has olvidado ya?- Preguntó desesperado, mientras lo tomaba por la cintura para que lo enfrentará cara a cara.

-Suéltame.

-No. No quiero. Ya basta de ignorarme y huir todo el tiempo, este no eres tú. Jimin por favor hablemos, no sabes nada, déjame explicar-

-Jungkook basta.- Cortó Jimin.- Lo nuestro se acabo el día que aceptaste ser el novio de alguien más.- Escupió molesto el más bajo. Alejándose de él.

-Fue nuestra madre quien-

-No. No fue ella. Fuiste tú, por más que ella hubiese estado apúntandote con un arma en la cabeza. Él que finalmente decidió aceptar fuiste tú. No te confundas.- Dijo el rubio, yéndose.

-No voy a cansarme hasta que me escuches Jimin. Voy a demostrarte que estas equivocado. Te lo dije antes y te lo digo ahora, tu eres mió, y no voy a dejarte ir.

- Pues ya lo hiciste...- Dijo antipático, mientras revisaba los papeles sobre su escritorio.

-Jimin, solo escúchame...- Rogó el castaño, mientras lo arrinconaba.

-Estoy harto de escucharte hablar.- Exclamó molesto el rubio dándose la vuelta para ver a Jungkook de frente.- ¿Por qué mejor no me follas y te vas cariño?- Preguntó atrevido, mientras tomaba su corbata con rudeza, para acercarlo a su cara.

-No soy tu juguete Jimin, no puedes hacer lo mismo de siempre para evitar hablar conmigo. Hoy no bebé.

-Que aburrido eres... Sino vas a complacerme entonces vete. Tal vez Sunmi decida abrir las piernas para ti, ¿no creés amor?- Escupió con maldad, mientras lo agarraba más fuerte.

-Este no eres tu.- Susurró Jungkook, casi rozando sus labios. Se sentía muy herido por las palabras de su chico.

-Soy más yo que nunca cariño... Bésame.- Lo desafió con descaro.

-No...

-Ok, entonces llamaré a alguien más para que lo haga.- Respondió cambiando de humor muy rápidamente y lo soltó con desprecio.

-¡Mierda, no! Jimin basta, deja de jugar conmigo, sabes que no puedo...- Exclamó molesto Jungkook, acercándose una vez al pequeño rubio. Sabia perfectamente lo que Jimin estaba haciendo, pero no le importaba.

-Deja de resistirte entonces... Jungkookie.-Dijo el rubio con voz suave y melosa, mientras se enroscaba al cuello del castaño. Jimin conocía muy bien su punto débil y como hacer para que su hermano caiga por él. Lo tenía muy bien domésticado.

-Jimin...- Susurró tomado su cara. Extrañaba sus labios. Jungkook estaba tan enamorado, que a pesar de ser saber que sólo era sexo sin sentimientos, él quería tener el mayor contacto posible con su amado. Sentía que lo estaba perdiendo.

Lo tomó por la cintura para acercarlo y besarlo con más fuerza. Lentamente pasó sus manos por las piernas del rubio, y lo alzó por los muslos levantando un poco su bata. Jimin besaba a Jungkook con brutalidad y pasión, parecía desesperado. Como si se estuviera ahogando.

El mayor lo sentó sobre el escritorio y sin dejar de besarlo, comenzó a desatar el ligero nudo que sostenía la prenda de Jimin. Debajo de aquella bata, el rubio estaba prácticamente desnudo y Jungkook perdía la poca cordura que le quedaba cada vez que veía esa blanquesina y tersa piel. Extrañaba tanto a Jimin.

El rubio lo tomó de la cabeza con suavidad, metiendo sus dedos entre el cabello castaño. Agarrando y soltando con una ligera presión. Jungkook amaba ese gesto. Lo volvía loco.Tentativamente fue alejando una de sus manos, haciendo un lento recorrido por el cuerpo ajeno, acercado su mano cada vez más cerca de la hombría del mayor. Jimin bajó el cierre del pantalón y sacó la erección de Jungkook entre sus dedos. Subía y bajaba con lentitud, sintiendo como su hermano se desesperaba en su boca, aumentando la fuerza y comenzando a darle mordidas en los labios. Rápidamente él mayor comenzó a dar falsas embestidas, restregando su cuerpo contra el de Jimin quién lo recibía gustoso al saber que había logrado su objetivo.

-Date la vuelta.- Dijo Jungkook seco y con voz ronca. Estaba en su límite.

-Como usted ordené señor Jeon~

Jimin canturreó inocentemente, dándose la vuelta justo como se lo había pedido. Alzando su trasero en el aire mientras se apoyaba en el escritorio de manera inocente.Jungkook deliraba con simplemente verlo. El mayor había pensado en utilizar sus propios dedos primero, pero una idea mucho mejor cruzó por su mente.Rápidamente se agachó hasta la altura de los glúteos de Jimin y adentro toda su boca en su húmeda entrada.

-J-jungkook... Mmgh... ahí...

Jimin se ahogaba entre gemidos, el mayor pasó su lengua por todos los puntos débiles del rubio. Jungkook conocía muy bien la forma de poner loco a Jimin. Su propio pre-semen se deslizaba entre su trasero, haciendo que todo se volviera más resbaloso. Las piernas le temblaban con cada movimiento que su hermano hacía, y como si fuera a caer. Poco a poco había comenzado a masturbarlo al mismo tiempo que lo lamía. Jimin iba a estallar en cualquier segundo.

-M-mételo por favor...Ahgh Me v-vengo mgh~

Como si hubiesen sido las palabras mágicas. Jungkook no tardó más y se metió en el interior de Jimin. Era tan caliente, tan apretado. Perfecto. Jimin era tan jodidamente perfecto.

Suavemente comenzó a dar estocadas contra el cuerpo del menor. Ambos gemían de puro placer, estaban en un extremo éxtasis y se escuchaba cómo fuertemente caían las cosas del escritorio. El ambiente era sofocantemente erótico.Jimin entre gemidos giró su cabeza suavemente por sobre su hombro, pidiendo con un simple gesto que Jungkook lo volviera a besar. Estaba tan caliente que ni siquiera podía contenerse así mismo.

-S-señor Jimin le traigo su café. Lo d-dejaré aquí afuera.- Se escuchó una delgada voz al otro lado de la puerta.

-Puedes pasar mgh... si quieres...- Gritó extasiado Jimin, no tenía vergüenza.

-¿Estas loco?...-Preguntó sorprendido Jungkook mientras disminuía el ritmo.

-Y mucho...-Sonrió Jimin girándose para tomarlo del cuello y volverlo a besar.

-¡N-no! Señor así esta bien ya me voy, por favor no olvide su reunión.- Gritó rápidamente la muchacha queriendo salir de ahí lo más rápido posible.

-Ahg... Que aburrida eres... Prepará m-mis cosas mgh...- Dijo Jimin mientras aún seguía siendo follado por Jungkook.

-Si, señor. A-adiós.

-Maldita pesada...

-¿P-Por qué haces esto?...- Preguntó el castaño, dándole la vuelta a Jimin para poder verlo de frente. Se veía muy, muy excitado.

-Porque quiero y puedo. Ahora bésame Jeon Jungkook...

El chico no se pudo resistir y lo besó, pero se sentía tan vacío. Por más que estuviesen conectados físicamente, ahora mismo, Jungkook sentía que estaba a miles de kilómetros lejos de Jimin. Su cuerpo no era suficiente. Él quería tener su corazón, y día a día parecía que lo perdía aún más. Porque ya no sabía en dónde buscarlo.Jimin se alejaba, no lo escuchaba y cuando lo hacía sólo terminaban teniendo sexo otra vez. Y eso no estaba bien. Extrañaba verlo reír, jugar con él, ir a pequeñas citas, viajar, salir, divertirse. Jimin ya no era Jimin, y diablos cómo dolía.

-M-me vengo...

-Yo igual... Jimin.

-Mgh...

-Te amo...- Dijo el castaño entre gemidos corriéndose adentro de Jimin, esperando escuchar alguna respuesta que nunca llegó.

Jimin definitivamente ya no era Jimin.

Una escurridiza lágrima cayó por su mejilla. Jimin la vió y solo la lamió con descaro. El rubio, cansado, se puso de pie. Tomó la ropa que dejó en el sillón y fue al baño a cambiarse. Jungkook se sentó en el sillón a esperarlo, mientras encendía un cigarrillo para calmar sus nervios. Últimamente lo hacía más seguido, le era imposible controlarse. Y aún más cuando se trataba de su pequeño duraznito.

-¿Todavía sigues aquí?- Preguntó Jimin incrédulo, saliendo hermosamente vestido del baño. No parecía que hace menos de treinta minutos estaba gimiendo como si la vida le fuera en ello.

-Si... Pensé que tal vez querrías que te llevará.- Contestó Jungkook acercándose a él.

-No gracias, me voy en el auto. Por favor cierra con llave cuando te vayas.- Cortó fríamente el hermoso modelo, alejándose de él.

-Jimin hablemos por favor...- Insistió una última vez, tomando a Jimin desde atrás antes de que volviera a huir.

-No tengo nada que hablar, suéltame.

-Jimin no podemos seguir así... Sólo escúchame.

-Se me hace tarde Jungkook, adiós.- Lo apartó saliendo rápidamente.

-Jimin...-Susurró el castaño intentando detenerlo pero era muy tarde. El rubio se fue dando un portazo y caminando rápidamente. Si seguía viendo a su chico castaño se doblegaría y debía continuar siendo fuerte. Jungkook se tiró abatido sobre el sillón una vez más. Preguntándose que había hecho mal, Jimin estaba matándolo día a día.

¿Por qué sigues haciendo esto?

-Él sólo nos usa. Date cuenta.

Pero yo lo amo, por favor regresa con él.

-No. Ahora mismo tengo otras cosas que hacer.

Por favor hazlo. Lo quiero mucho... Te lo ruego.

-No molestes Jimin, cállate. Es mi turno de brillar ahora.

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