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ღ⤻ chapter eleven

09:47, 11 October 2025

ღ⤻The angel who once smiled at her and the demon to whom she just now surrendered.

Los días se volvieron una masa gris e interminable. Soo Ah ya no distinguía entre la mañana y la noche; el reloj de la sala llevaba horas detenido, el olor del alcohol impregnaba el aire, y las cortinas seguían cerradas desde el funeral. Las botellas vacías adornaban el suelo como testigos de su decadencia, mientras ella permanecía tirada en el sofá o encerrada en la habitación de Eunbi, con las manos temblorosas sosteniendo una prenda suya, una libreta, cualquier cosa que la hiciera sentir que aún quedaba un pedazo de su hija en ese lugar.

En una de esas visitas nocturnas al cuarto de Eunbi, encontró más de lo que buscaba: notas, mensajes impresos, objetos que la incriminaban, pruebas que demostraban que lo que vio en el video no era un montaje. Cada nuevo hallazgo la hundía más. La imagen que tenía de su hija se desmoronaba pedazo a pedazo, y con ella, también su propio reflejo.

El teléfono comenzó a sonar sobre la mesa. Soo Ah lo miró con los ojos vidriosos, apenas reconociendo el nombre que aparecía en pantalla: Moon Baek.Suspiró, tomó una botella, bebió otro trago y dejó que el mundo se disolviera en el sabor amargo del alcohol. Después, el cuerpo le falló. La vista se nubló, y todo se volvió oscuro.

Cuando abrió los ojos, lo primero que sintió fue el frío de las sábanas limpias y el olor a madera. No estaba en su casa. Giró el rostro lentamente y reconoció el enorme ventanal, la vista a Seúl iluminada en la distancia. Un nudo se formó en su garganta. Otra vez estaba ahí. En el lugar de él.

Cerró los ojos con frustración, apretando la sábana entre sus manos.

La puerta se abrió con un sonido suave, y la figura de Moon Baek apareció en el marco, recargado con una calma que la enfurecía. Su mirada era tranquila, casi cálida, pero su presencia seguía siendo pesada, dominante.

⸺¿Por qué me trajiste de vuelta?⸺preguntó ella con voz rota.⸺¿Por qué sigues dejándome vivir?

Moon Baek se acercó lentamente, sin apartar la mirada de su rostro. Se sentó al borde de la cama, apoyando los codos sobre las rodillas.

⸺Porque te lo prometí aquel día⸺dijo con voz baja, casi un susurro.⸺Te dije que te ayudaría a olvidar... que cerraría tus ojos para que puedas dormir sin ver esos recuerdos.

Soo Ah soltó una risa amarga, cansada, sin vida. Ya no había lágrimas. Ya no había rabia. Solo un vacío helado en su pecho.

Moon Baek la observó unos segundos, luego extendió su mano y tomó la de ella.

⸺Mírate⸺murmuró, rozando con el pulgar la piel de sus dedos⸺. Estás destrozada. Eunbi no querría verte así. Tu hija amaba a su madre... porque era hermosa, incluso en medio del caos.

Soo Ah alzó la mirada lentamente, encontrándose con sus ojos. Él sonrió apenas, con un gesto suave que contrastaba con su verdadera naturaleza. Levantó la mano y acarició su rostro con cuidado, como si temiera romperla.

⸺Ven⸺dijo finalmente, poniéndose de pie y ofreciéndole la mano.⸺Vamos a la ducha.

El tono en su voz era una mezcla de ternura y poder, una promesa y una orden al mismo tiempo. Soo Ah lo miró en silencio, inmóvil unos segundos... hasta que, sin saber por qué, sus dedos se entrelazaron con los de él.

El vapor comenzó a llenar el baño, empañando el espejo donde Soo Ah observaba su reflejo. Apenas reconocía a la mujer que la miraba desde el otro lado. Ojos vacíos, piel pálida, labios partidos. Una sombra de lo que alguna vez fue.

Moon Baek se movió en silencio detrás de ella, con la calma peligrosa de quien no necesita palabras para hacerse notar. Su reflejo apareció junto al de ella, tan firme, tan distinto. Sus dedos rozaron sus hombros, el contacto fue leve, casi imperceptible.

⸺Aun así...⸺susurró, inclinándose hasta besarle el hombro desnudo⸺. Para mí sigues siendo hermosa.

Soo Ah cerró los ojos un instante, sin saber si quería romper a llorar o dejarse caer. Moon Baek se apartó un poco, alcanzó la llave de la ducha y la abrió. El agua tibia comenzó a caer con un murmullo constante.

Ella se movió despacio, entrando bajo el agua sin apartar la vista del suelo. Dejó que el agua corriera por su rostro, como si pudiera borrar todo lo que dolía. Moon Baek la observó en silencio unos segundos, y cuando dio un paso hacia la puerta, la voz de ella lo detuvo.

⸺Quédate⸺dijo apenas, con un hilo de voz que se quebró en el aire.

Él se giró, sin decir nada. Cerró la puerta lentamente, dejando que el sonido del pestillo marcara un límite invisible con el mundo exterior. Avanzó hasta donde estaba ella. Soo Ah alzó la mano y tomó la suya, sin fuerza, solo con necesidad.

El agua cayó sobre ambos, empapando sus ropas, sus heridas, su rabia. Moon Baek la miró, y en ese instante todo se volvió silencio. Soo Ah apoyó su frente contra la de él, respirando el mismo aire, la misma culpa, el mismo cansancio.

Y sin una palabra, lo buscó. No por amor, sino por el deseo de sentir algo distinto al vacío.

Soo ah comenzó a despojarlo de sus grandes prendas sin dejar de tocar sus labios, sus manos recorren su grande cuerpo llegando hasta sus heridas, las cuales simplemente se volvieron las favoritas de soo ah. Sus manos hacen una presión en aquel lugar logrando que el gruña de dolor, pero entiende que lo quiere hacer sufrir, combinando la pasión con el dolor.

Soo ah besa su cuerpo desde su cuello, sus hombros su pecho, su abdomen hasta su parte baja, baja sus pantalones de seda dejando que la creciente erección golpee su cara y sin dejar que el proteste comienza a hacer su trabajo. El agua recorre sus cuerpos desperdiciándose en cada segundo, pero aquello es lo que menos les importa.

Moon baek la obliga a levantarse para besarla de una forma tan desesperada y animal, toma sus piernas obligándola a engancharse con su cintura y entonces la penetra con tanta brusquedad. Sus movimientos están llenos de dolor para los dos, desbordando la pasión que creían perdida entre los dos, los pechos de soo ah rebotan en cada estocada, los labios de moon baek muerden su cuello dejando notorias marcas moradas.

El tiempo se hace cada vez menos por el ritmo tan desesperante en que se están entregando uno al otro, el cuerpo de soo ah tiembla sobre el de el. Moon baek acelera sus movimientos causando ruidos de dolor y arañazos con la misma intensidad, soo ah pronuncia apenas su nombre dejando que su liberación lo cubra por completa, su cuerpo se siente cansado, pero aun así el sigue embistiendo queriendo alcanzar su propio limite.

Soo ah mira sus reflejos en el vidrio de la ducha y entonces entiende que está mal, pero. Qué hacer cuando tu mundo te abandono, a donde ir cuando tu vida murió, a quien mirar cuando el diablo te la arrebato. Para soo ah ninguna respuesta esta valida hasta que lo miro a los ojos

Si no podía vivir en el paraíso de dios siendo feliz con lo que alguna vez creyó y al final la abandono, entonces iría al edén del demonio que era prohíbo, pero siempre se quedó a su lado.

Porque al final del día el mismo demonio resulto ser más amigable que todo lo demás y ella lo conoció, lo miro y se enamoró: El ángel que alguna vez le sonrió y el demonio al que justo ahora se entregó.

ღ⤻ Que te está pasando soo ah!!!

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