LACONE
21:37, 12 March 2025Cuando regresamos de Argentina, todo entre Pedro y yo estaba increíble. Habíamos pasado los últimos días esquiando, saliendo de fiesta y perdiéndonos en las montañas, y ahora estábamos de vuelta en Madrid, más unidos que nunca.
Pedro estaba a punto de empezar su tour Buenas Noches y yo estaba emocionada y nerviosa al mismo tiempo. Él tenía tres conciertos seguidos en Madrid, y por supuesto, iba a ir a todos.
"¿Estás lista para verme romperlo en el escenario, gordi?" me preguntó Pedro una mañana mientras desayunábamos juntos en su piso.
"Obvio," respondí, dándole un sorbo a mi café. "Solo espero que no te pongas demasiado nervioso."
Pedro se rió, esa risa grave y despreocupada que me hacía sentir mariposas en el estómago. "Gordi, llevo haciendo esto años. Pero sabiendo que estarás allí... puede que me ponga un poco nervioso."
Le di un beso rápido en la mejilla. "Entonces tendrás que asegurarte de que sea un buen show."
El primer concierto fue una locura. Pedro estaba en su mejor versión: seguro, intenso y completamente en control del escenario. Yo estaba en una zona VIP junto a Martina y Alana, y alrededor de nosotras, todos los fans gritaban su nombre.
"Dios, ¿cómo puedes estar tan tranquila?" gritó Alana, tratando de hacerse oír por encima del ruido.
"No estoy tranquila," le respondí, aunque mi corazón estaba latiendo tan fuerte que sentía que podía explotar.
Pedro nos miró desde el escenario en medio de una canción, y por un segundo, nuestras miradas se cruzaron. Me lanzó una sonrisa traviesa y guiñó un ojo. La multitud enloqueció.
"¡Te está mirando a ti!" gritó Martina, dándome un codazo.
"¡Claro que sí!" dijo Alana. "Eres su musa, ¿no?"
Yo solo sonreí, tratando de actuar como si eso fuera lo más normal del mundo. Pero por dentro, sentía que iba a derretirme.
Después del show, nos encontramos en el backstage. Pedro estaba sudando y con la adrenalina aún corriendo por sus venas. Me tomó de la cintura y me besó profundamente, sin importarle que todos los miembros de su equipo estuvieran allí.
"¿Te gustó?" preguntó, sus labios todavía sobre los míos.
"Fue increíble," respondí, mirándolo a los ojos.
Los otros dos shows fueron igual de intensos. Pedro se había convertido en una sensación en Madrid. Todos los medios hablaban de él, y por consecuencia, hablaban de mí también. Las redes sociales se llenaron de videos y fotos nuestras en los conciertos, y cada vez que subía una historia o una foto con él, mi cuenta explotaba de comentarios y likes.
Además, mi trabajo como influencer estaba despegando de verdad. Me empezaron a llegar emails de marcas importantes queriendo colaborar conmigo, y revistas queriendo hacer entrevistas. Lo que empezó como una consecuencia de estar con Pedro ahora se estaba convirtiendo en algo real. Yo estaba construyendo mi propio nombre.
Una mañana, mientras estábamos en su departamento, Pedro mencionó algo que me hizo detenerme.
"Gordi, hay algo que tengo que decirte."
"¿Qué pasa?"
"En unas semanas, estaré de tour en México."
Lo miré, sorprendida. "¿México?"
"Sí. Vamos a tener varias fechas allá. Pensé que quizá... podríamos aprovechar para que me presentes a tus padres."
Mi respiración se detuvo un segundo. La idea de llevar a Pedro a México y presentarlo a mi familia era enorme. No solo porque era Pedro, sino porque México era mi pasado. La última vez que estuve ahí no fue exactamente el mejor capítulo de mi vida.
"¿Estás seguro de que quieres eso?"
Pedro me miró con esa intensidad suya. "Ale, si vamos en serio con esto, tarde o temprano tendré que conocer a tus padres."
"Sí, pero..."
"Sin peros," dijo Pedro. "Quiero hacerlo. Quiero conocerlos."
Antes de que pudiera responder, mi teléfono vibró. Miré la pantalla y vi un nombre que me hizo sentir un escalofrío: Sofía.
Pedro notó mi cambio de expresión. "¿Quién es?"
"Sofía," respondí en voz baja.
Pedro frunció el ceño. "¿Y qué quiere?"
No tenía idea, pero contesté la llamada. "¿Hola?"
"¡Ale!" La voz de Sofía sonaba demasiado entusiasta. "¡Hola, amiga! ¡Hace tanto que no hablamos!"
Rodé los ojos. "Hola, Sofía."
"Te he visto últimamente. Bueno, en realidad todos te hemos visto. Te has vuelto famosa, ¿eh?"
"Sofía, ¿a qué vas?"
"Bueno," dijo, alargando la palabra. "Quería preguntarte algo. ¿Crees que puedas conseguirme entradas para uno de los shows de Pedro aquí en Madrid? Sé que puedes hacerlo."
Me quedé en silencio. Parte de mí quería decir que no. Sofía y yo teníamos historia, y no precisamente buena. Pero otra parte de mí sabía que negarme solo haría que se convirtiera en un drama mayor.
"No lo sé, Sofía. Tengo que ver si hay espacio."
Sofía soltó una risa burlona. "Vamos, Ale. Sé que tienes acceso directo. ¿O es que te estás volviendo demasiado importante para tus viejas amigas?"
Respiré hondo. "Déjame pensarlo."
"Perfecto," dijo Sofía con su tono de suficiencia habitual. "Ah, y Ale... sería una lástima que ciertos medios se enteraran de ciertas cosas." Me mordí el labio y miré a Pedro. Necesitaba tomar una decisión.
Acepté darle el boleto a Sofía porque, honestamente, me daba pereza lidiar con el drama que podía armar si le decía que no. Además, parte de mí pensó que quizá había cambiado. Pero, claro, eso fue una estupidez.
La noche del concierto, Sofía apareció en la zona VIP con un outfit impecable, como si estuviera modelando para una revista. Desde el primer segundo, empezó a comportarse como si estuviera ahí por mérito propio, saludando a la gente, sonriendo para las cámaras y colgándose de mí cada vez que alguien se acercaba.
"¡Amiga!" dijo Sofía, tomándome del brazo mientras Martina y Alana intercambiaban miradas de fastidio detrás de ella. "¡Esto es una locura! ¡No puedo creer que estemos aquí contigo!"
Asentí, intentando mantenerme tranquila. Pedro estaba matándola en el escenario, su voz resonaba por todo el recinto y la gente estaba volviéndose loca. Cada vez que él miraba hacia nuestra zona, sentía esa descarga eléctrica recorriéndome el cuerpo.
Pero Sofía estaba demasiado ocupada tratando de robarse el foco.
"¿Crees que después podamos pasar al backstage?" dijo, gritándome al oído mientras Pedro terminaba otra canción.
"No lo sé," respondí.
"¡Vamos, Ale! ¡No seas mala!" Sofía puso cara de niña buena, pero yo ya conocía ese truco demasiado bien.
Cuando terminó el concierto, Pedro nos mandó un mensaje para que fuéramos al backstage. Martina y Alana estaban emocionadas, pero Sofía parecía a punto de explotar de felicidad.
"¡Esto es increíble!" dijo mientras caminábamos por los pasillos del estadio. "Voy a conseguir unas fotos brutales para mi Instagram."
Yo ya me estaba arrepintiendo de haberla traído.
Al llegar al vestidor, Pedro estaba con su equipo, todavía con el sudor en la frente y la adrenalina en el cuerpo. Me miró y sonrió.
"Gordi," dijo, caminando hacia mí y dándome un beso suave en la boca. "¿Qué te ha parecido?"
"Increíble," le respondí, sonriendo.
Pedro se volvió hacia las chicas. "¡Martina! ¡Alana!" Las saludó con un abrazo rápido. Y luego miró a Sofía. "¿Tú eres Sofía, no?"
Sofía se acercó con una sonrisa perfecta. "¡Sí! He oído tanto sobre ti."
Pedro asintió con cortesía. "Igualmente."
Me giré para hablar con Martina y Alana por un segundo, y en ese momento Sofía aprovechó para moverse por la habitación. Se acercó demasiado a Pedro, y lo siguiente que supe fue que se había escabullido por una puerta lateral.
"¿Dónde está Sofía?" pregunté, mirando a mi alrededor.
Martina frunció el ceño. "¿No estaba contigo?"
Pedro también miró alrededor, confundido. Y entonces su rostro cambió.
"Un momento," dijo, y salió hacia el pasillo.
"¿Qué pasa?" pregunté, siguiéndolo.
Pedro empujó una puerta y ahí estaba Sofía. En el vestidor privado de Pedro.
Pedro salió de ahí antes de que Sofía pudiera decir algo más. Yo no tenía idea de que esto había pasado.
Hasta el after party.
Pedro ya había tomado algunas copas, y yo también. Estábamos en un club elegante en el centro de Madrid, rodeados de su equipo, algunos artistas y un mar de desconocidos. Pedro estaba sentado a mi lado, con el brazo sobre mi hombro, cuando de repente se inclinó hacia mí y me susurró al oído:
"Tengo que decirte algo."
"¿Qué?"
Pedro se pasó una mano por el pelo, nervioso.
"Es sobre Sofía," dijo.
Me tensé automáticamente. "¿Qué hizo ahora?"
Pedro miró hacia abajo, incómodo. "Después del show, se metió en mi vestidor."
"¿Qué?"
"Intentó... acercarse demasiado."
Lo miré, sintiendo una corriente de rabia y vergüenza subiendo por mi pecho. "¿Demasiado?"
Pedro hizo una mueca. "Se insinuó. Se me acercó y... bueno, tuve que pararla."
Me quedé en silencio, sintiendo cómo me hervía la sangre.
"¿Y qué hiciste?"
"Le dije que parara. Y salí de ahí."
Lo miré a los ojos, intentando leer si había algo más que no me estaba diciendo.
"Gordi, te lo estoy diciendo porque no quiero que te enteres por otra persona," dijo Pedro, su voz grave y sincera.
Sentí una mezcla de rabia y vergüenza recorriéndome el cuerpo. ¿Sofía? ¿De verdad Sofía?
Pedro tomó mi mano. "No pasó nada, te lo juro."
Me aparté de él y me levanté de la mesa. "Necesito un momento."
Pedro me siguió. "Gordi..."
"¿Te das cuenta de lo que esto significa?" lo miré, con el corazón acelerado. "Sofía no va a parar aquí. Ella siempre ha sido así."
Pedro me miró con esa expresión seria suya, pero también había un toque de vulnerabilidad en sus ojos. "Entonces la paramos juntos."
Me quedé mirándolo, sin saber exactamente cómo sentirme. Entonces Pedro puso las manos en mi cara y me besó. Como si quisiera dejar claro dónde estaba su lealtad.
"Te elijo a ti, gordi," dijo, mirándome directamente a los ojos.
There are no comments yet. Log in to be the first to leave a review!

